La opinión del hincha de Deportes Concepción, por @historialila.

Más de ochenta días han pasado desde que el Consejo de Presidentes de la ANFP, en una sesión extraordinaria citada para el efecto, desafilió a Deportes Concepción y han sido difíciles tiempos para la segunda urbe de Chile.

La idea de perder a su club históricamente representativo fue un golpe duro para la ciudad y el rechazo generalizado a la medida alcanzó una resonancia nacional. Miles de tweets, columnas y fotos con el lema de #ElConceNoSeVa llenaron las redes sociales y el mundo futbolístico se cuadró con Concepción.

Todos, menos -obviamente- los dirigentes de las Sociedades Anónimas que fraguaron la expulsión. Deportes Concepción, elegido chivo expiatorio de los pecados de la antigua cúpula de la ANFP, ya estaba para ellos bien muerto y podía ser el ejemplo de la severidad y transparencia de los nuevos regentes. Nombres más, nombres menos. No castigaron a la concesionaria, castigaron al club entero para terminar con todo de una vez.

La marea ha bajado después de estos días y ya la decisión no dio vuelta atrás. Después de todas las noticias y farándulas, ¿qué pasó con Concepción?

El renacido Club Social, heredero legítimo de los fundadores de 1966, ha tomado la batuta de los destinos de lo que queda de Deportes Concepción. Los hinchas, organizados en torno a la nueva directiva, realizaron dos marchas de gran convocatoria que han pasado por la ciudad recordándole a ella y al resto de Chile el peso específico del club desafiliado.

Detrás de la cortina, que es lo más importante, se han remodelado a pulso los Campos Deportivos Ricardo Keller, se acompañó al Fútbol Joven hasta su último partido (un homenaje a los jugadores y cuerpos técnicos, que ahora esperan lamentablemente el saqueo de las inferiores por parte de los “amigos” de la zona y Santiago), entre otras actividades que han fortalecido la base popular del club. Dos recursos de protección, más otras demandas civiles y penales, acosan desde Concepción a la ANFP, obstinada defensora de su decisión, la cual fue mal tomada desde el punto de vista formal y, sobre todo, moral.

Es en este punto es donde quiero quedarme. La nueva dirigencia de Quilín, que sacrificó a Deportes Concepción en el altar de su revolución, cayó rápidamente en desgracia luego de la desafiliación. No solo no ha cambiado la forma de manejar el fútbol chileno, si no que se han sucedido, una tras otra, las pruebas de que son los mismos nombres y la misma filosofía mercantilista, bajo la cáscara de Salah y compañía, los que conducen el negocio.

Crearon un campeonato nacional que no tiene pies, ni cabeza, ni descenso, que mantiene a cientos de futbolistas cesantes o en paro. Se suma el escándalo de Valdivia, que dejó claro que las reglas del juego de la platita no se cambian, que el club de las Sociedades Anónimas es para sólo ellos, creyentes de que dirigen algo así como una MLS o una Premier League y que seguirán exprimiendo cada peso del fútbol hasta que se acabe.

No les importó el fútbol tras castigar a Concepción. Usaron al club para tapar sus propias miserias, las millonarias deudas. Pero la basura está saliendo por debajo de la alfombra y, al final ¿quiénes eran ellos para juzgar a Concepción? Incluso, hasta los lobos rapaces de Fuerza, Garra y Corazón parecen ovejas frente a los inmaculados nuevos dirigentes. Son los mismos piratas y ladrones que -sorpresa- se enriquecieron con Sergio Jadue y que ahora lo miran de lejos, como si no lo hubieran conocido, no lo hubieran secundado.

Mientras tanto, la otra sorpresa: no murió Concepción. El golpe lo sintió, pero ahí está, con más juventud y fuerza, renovándose desde abajo, dándoles clases de cómo se maneja un club de fútbol, enseñándoles que es más que un producto que pueden transar, factorizar y saquear. Una institución con cincuenta años de historia que pretendieron borrar de un plumazo, pero que ahora les enrostra su bajeza moral, su pésima labor deportiva y hasta incluso empresarial (si no, no estarían tan endeudados).

La justicia ordinaria tiene la palabra, pero la justicia natural, esa que todos conocemos, ya dio su veredicto. Deportes Concepción, el club, está más vivo que nunca. Es el reflejo del fracaso de la nueva directiva de la ANFP. No pudieron matarlo, no pudieron ni siquiera acallarlo. Volveremos, ojalá que a Primera B, pero aunque sea en la última división, el Conce no se va. Y en Quilín ya les quedó más que claro.

 

Foto: Carlos Quezada / Agencia UNO