sábado, septiembre 19, 2020

La opinión del hincha azulgrana, por Jano Nahuel (@janonahuel).

“Mi teléfono no suena men, esto se complica cada día más”.

Leo la frase en la conversación de Whatsapp y no encuentro respuesta. No doy con una solución que entregue aliento o abra una luz de esperanza a una situación tan compleja como la que viven los jugadores del balompié criollo hoy. Realidad cruda y dura: la cesantía del fútbol chileno.

Los hinchas azulgranas habíamos dejado atrás los más de 20 años de la Tercera División y hoy las prácticas potreriles aparecen nuevamente en el horizonte. Creíamos haber desterrado las canchas de barro, gravilla y pasto de talaje. Creíamos haber erradicado de nuestro camino la improvisación de torneos incomprensibles, equipos que no se sabe si se presentan o no en pueblos abandonados, campeones sin ascenso y dirigentes extravagantes que más que un club, parecían manejar una granja o una rotisería.

Amigos míos, de frente nos golpea con violencia la realidad del fútbol “de Primera” y su agónico andar. Para empezar, una terrorífica cuota de incorporación (esa que nos dejó endeudados y famélicos), desafiliaciones de clubes, robos de miles de millones de pesos, dirigentes condenados por delincuentes y la pérdida paulatina de la esencia del deporte.

Recuerdo aquellos días en que los hinchas de la querida azulgrana debíamos hacer rifas y aportar en bingos, con el objetivo de poder mitigar en algo las deudas de los jugadores iberianos. Se debían pensiones, la indumentaria no era la mejor y el sueldo no siempre llegaba a tiempo. Era imposible no empatizar con los jugadores que pasaban por la azulgrana, era impensado no sensibilizarse con la situación que vivían y lo duro que era enfrentar a sus familias sin plata en los bolsillos, más aun sabiendo cómo se mataban en cada entrenamiento y en cada partido.

Alguien dijo por ahí que no es bueno hacerse amigo de los jugadores que llegan a Iberia, que éstos pasan y el club sigue. Pero no se trata de eso, señores. La estructura de cada institución son las personas, los jugadores no son máquinas, no son herramientas o productos. Son PERSONAS. A muchos se les olvida o no quieren comprender que los jugadores son seres humanos con sueños, anhelos, problemas y sentimientos. Sus carreras son cortas e inciertas, con enfermedades, deudas y tropiezos, tal y como lo vivimos nosotros, los hinchas.

A muchos se les olvida esta condición cuando insultan como energúmenos por resultados poco positivos desde la galería, cuando encaran en calle Colón a jugadores cuando están acompañados de su familia. O incluso cuando llaman mercenarios a quienes se ven forzados a tomar otros rumbos, empujados por la poca valoración de la institución a la que entregaron su trabajo.

A otros que aún tienen el poder, se les olvida también cuando castigan de forma brutal con la desafiliación de un club y con ello pierden su fuente laboral cientos de personas. Cuando crean un campeonato, supuestamente lo hacen basándose en la eficiencia económica de las instituciones con un análisis superficial de la problemática en sí. A fin de cuentas, provocan una profunda crisis y con daños colaterales mucho más profundos. Son los mismos que amenazan a sus trabajadores (jugadores) por movilizarse ante la protesta por las condiciones en que se encuentra el fútbol hoy.

Estamos a las puertas de iniciar un nuevo torneo como flamantes «Bicampeones de América», con movidas de mercado que hacen noticia. Pero también hay un amargo lado B: una baja de fuentes laborales nunca antes vista en este deporte en Chile, con más de 400 jugadores profesionales cesantes.

El campeonato no ha comenzado, no se ha jugado ni siquiera un solo partido y ya sabemos quién fue el descendido de categoría: es el fútbol chileno en su totalidad, que tapando agujeros provocados por una casta dirigencial regente, tienen hoy por hoy una constante de equipos endeudados, una cuantiosa y preocupante cesantía de jugadores y trabajadores para esta pasión, además de un torneo detenido por paro de futbolistas.

Los hinchas que disfrutamos, vibramos y vivimos esta actividad exigimos cambios. Queremos un fútbol de calidad anclado en el respeto a todos quienes lo componen. Pedimos un espectáculo basado en la dignidad, no de lo que cobran y lo que pagamos, sino en el concepto inalienable del derecho humano. Los hinchas iberianos somos solidarios, sufrimos sabiendo que por estos días muchos jugadores que mojaron la azulgrana se encuentran sin trabajo esperando una llamada.

“Tranquilo cumpa, ya llegará algo bueno para usted, no pierda la fe”. Contesto ese Whatsapp con mucha convicción. Hoy mismo tengo la seguridad que debe haber una revolución ahora y con esa determinación debemos decir basta. Están pasando a llevar de manera bestial a todos quienes amamos esto y no podemos permitirlo. El show no puede continuar.

Aguanten los jugadores del fútbol chileno.

 

Foto: www.daleiberia.cl