sábado, septiembre 19, 2020

La opinión del hincha chillanejo, por Leonardo Riquelme (@Leo_Riquelme92).

Tras una desastrosa temporada, Ñublense necesitaba con urgencia una profunda reestructuración futbolística. Pese a que en el torneo pasado el club trajo nombres que en los papeles debían rendir en la cancha, lamentablemente no fueron lo esperado y el equipo realizó una mediocre campaña, muy lejos del objetivo de ascender a Primera División.

Una vez concluido el torneo, la gran mayoría de los jugadores dejaron Chillán, incluyendo el DT Fernando Díaz, que nunca le encontró la vuelta al plantel. Llegó en su reemplazo un viejo conocido: Pablo Abraham, de gran primera campaña con el “Rojo” el Apertura 2013 y de opaco final en el Clausura 2014. Cabe recalcar que esa baja de rendimiento fue provocada porque algunos referentes del equipo de aquel entonces se distanciaron del entrenador argentino.

Abraham llega con su ya conocido juego ofensivo y de presión, muy distinto a lo que proponía el “Nano” Díaz, y su rigurosidad en los entrenamientos, donde el que no corre no juega. Solo quedaron algunos nombres de experiencia; la nueva política del club es darle tiraje a la cantera, lo cual es muy valorable en todo sentido.

Al principio había muchas dudas respecto a esta nueva forma de conformar el plantel, ya que se le estaba dando mucha responsabilidad a la gente joven, pero en los partidos de Copa Chile ante Colo-Colo se demostró que los grandes nombres no garantizan nada. Se vio un equipo más comprometido, que luchaba con mucha intensidad cada balón y en cada metro de la cancha.

Hoy se ve una identidad con el equipo, un compromiso que en el torneo pasado muchos jugadores no tuvieron. Si bien aún falta mejorar ciertos detalles, los 11 jugadores se pusieron el overol y le jugaron de igual a igual a un cuadro muy superior como lo es Colo-Colo. Incluso por ahí se generaron algunas opciones para haber ganado el partido de ida, pero ahí pesó la falta de experiencia de los delanteros rojos.

Sin duda, este equipo tiene la experiencia en defensa y mediocampo, donde el equipo anduvo muy bien en los 2 partidos, pero falta un delantero de jerarquía para completar una columna vertebral que sea el sostén del equipo y que guíe de mejor forma a los jóvenes valores de Ñublense.

En el partido de vuelta jugado en el estadio Monumental, Ñublense confirmó este nuevo espíritu luchador. Pese a las grandes diferencias que había en cancha por plantel, éstas no se notaron en demasía. Solo un penal mal cobrado le daba la ventaja parcial a Colo-Colo.

Si bien el equipo no tuvo el control del partido, supo aguantar de gran forma los ataques del cuadro albo, incluso tuvimos la ilusión por algunos minutos de lograr la hazaña de robarle la clasificación a Colo-Colo cuando llegó el empate de Emiliano Pedreira, algo que silencio el recinto de Macul.

No obstante, el golazo de Esteban Paredes hizo desnivelar el marcador. A pesar de la rápida anotación, el equipo no se entregó, no cayó en la desesperación y siguió buscando con amor propio el empate.

A diferencia de muchos equipos de la categoría que llegaron sin opciones al partido de vuelta, Ñublense nos mantuvo con la fe de clasificar a la siguiente ronda hasta el final. Aplaudo el coraje y la entrega del equipo; se perdió la clasificación por la mínima. Gran esfuerzo del joven plantel rojo que no se achicó en la ida ni en la vuelta.

Falta por mejorar, sobre todo en ataque. A este equipo le hace falta un 9 de experiencia y un creador que haga fluir mejor el balón en el mediocampo, pero este nuevo Ñublense comandado por Abraham va por buen camino, con fe que este equipo tendrá la identidad perdida en los últimos años, nuestra gente es la ilusión y la esperanza de mejores tiempos.

¡Vamos Ñublense todavía! Esta vez no somos favoritos para ascender, pero esta nueva camada de gladiadores sin duda dejará el alma y la vida en cancha.

 

Foto: Photosport