jueves, noviembre 14, 2019

La opinión del hincha acerero, por Richard Vidal Vergara (@richardvidal). 

Me cuesta encontrar un partido en que el “Chueco” lo haya ganado desde la banca con sus cambios. Para mala suerte de él, se me vienen a la mente enfrentamientos en que sus sustituciones han sido sinónimos de perder puntos importantes. Una muestra de esto fue lo que ocurrió el domingo.

Si hay un equipo que realizó un gran primer tiempo, en el que casi Unión Española no tuvo llegadas claras -salvo las dudas en las salidas de Lampe-, hay que tocarlo lo menos posible. Si se lesionó nuestro goleador, y hay otro en la banca (en este caso, el pequeño Ricardo González), el cambio debía ser posición por posición. Aunque Ricardo no es delantero centro, podía ser un jugador ideal para el contragolpe.

Al entrar Sepúlveda por Carlos González, tienes que hacer un par de movimientos en el conjunto, como subir de “delantero” a Jimmy Martínez. Si bien resultó con Iberia en Los Ángeles, no siente esa posición. Obviamente no rindió en ese puesto, como sí lo hizo en la primera etapa asociándose de gran manera con César Valenzuela, que ha sido lejos el mejor refuerzo acerero. Debido a esto, para que salga Valenzuela del equipo, debe ser por lesión, no por cansancio. Lamentablemente jugadores como él no tenemos, salvo que esté Dávila en la banca, cosa que no ocurrió contra los de Santa Laura.

Para destacar el dinámico juego del “Campeon del Sur” en el primer tiempo, y si Ángelo Sagal hubiera estado fino en la definición en el segundo período, quizás otro gallo cantaría. Por otro lado, fue un gran partido de Claudio Jopia y Kevin Hidalgo, jugadores que estuvieron muy bajos con Palestino. Además, Leonardo Povea tuvo su mejor encuentro en mucho tiempo.

Si bien Ponce no estuvo afortunado con los cambios, acá se ve que falta gente de experiencia y que el plantel es muy corto. Lamentablemente se perdieron puntos no solo por la poca visión de nuestro técnico, sino por la poca ambición de una sociedad anónima que solo está preocupada de invertir lo menos posible y de ganar dinero con venta de jugadores. Por esta razón dejaron a Ponce, para no gastar en indemnización y para que les diga que sí a todo. De lo contrario, no me explico su nula molestia y exigencia de un jugador más cuando se fue Brayan Véjar. Por cierto, si te venden a un jugador joven con mucha experiencia al iniciar un torneo, lo mínimo -si es que tienes personalidad- es que te plantes y exijas un reemplazante.

Ahora se viene Colo-Colo, sin Omar Merlo y con la duda de Carlos González, por lo que esperemos que la falta de plantel no nos pase la cuenta nuevamente. ¡Vamos, Huachipato!

 

Foto: Agencia UNO