lunes, septiembre 21, 2020

La opinión del hincha del «León de Collao» por Ilich Rivas, administrador de @historialila.

Gracias a la publicación del audio del Consejo de Presidentes del 26 de abril pasado que decidió desafiliar a Deportes Concepción, extraída por los capos de Deportemanía en Radio Femenina de Concepción, hemos podido escuchar los argumentos esgrimidos por los involucrados en la votación. Y fue un circo. Un escándalo de marca mayor. Una puesta en escena patética para legalizar (mal) una decisión ya tomada por la cúpula directiva. Dos reflexiones sobre el tema.

Primero, la actitud matonesca de Aldo Corradosi y los demás miembros del directorio de la ANFP, salvo el increíblemente silente Arturo Salah, permite desentrañar mejor los manejos de la nueva directiva del fútbol. Ante las peticiones de Mario Conca (U. de Chile) y Aníbal Mosa (Colo-Colo) de buscar alternativas diferentes a la desafiliación (quiebra e intervención, respectivamente) y la de Ashwell (Unión Española), quien junto con señalar la responsabilidad de la ANFP por entregar dineros con cheques al portador sin saber quién los recibió, propuso otra alternativa más.

Corradosi respondió con frases para el bronce: “¿ustedes quieren jugar el campeonato con este club y esta directiva irresponsable? Prolongar una bomba de tiempo peligrosa para esta industria, sistemáticamente incumplidores de los estatutos de la ANFP”. Y terminó con “la otra solución es 1.200 millones divididos por 30, financiando a Concepción”.

Atemorizar a los votantes con el infierno y el abismo, una práctica reprobable que volverían a ejercer en la declaración pública posterior: “con la desafiliación de Deportes Concepción se está resguardando el patrimonio de la ANFP y evitando el riesgo sistémico que generaba su actual situación financiera.” Corradosi, Muñoz, Fazio y demases, actuando como juez y fiscal, sin escuchar a la parte contraria como pidiera Artigues de la UdeC y Godoy de Arica, sino que predisponiendo y azuzando a la asamblea para desafiliar a Concepción. Tan notorio fue que el mismo Corradosi se equivocaba y se refirió a Concepción como el equipo desafiliado, antes de votarlo. Escandaloso.

Y a propósito de Artigues, lo segundo. Si bien el mencionado dirigente se manifestó abierto al diálogo, su acompañante adoptó una postura diametralmente opuesta. Mario Rodríguez señaló que Münzenmayer y el Club Social en 2006 fueron estafados por León de Collao, pero identificó ahora al Club y a la SADP en una incongruencia tremenda para un hombre de letras como es él. Más allá fue cuando se refirió a Concepción como un problema de diez años, que requiere una “solución de fondo”. Pesce, de Huachipato, secundó a Rodríguez y a la directiva con frases como “hay que hacer lo que se debió hacer antes” o “están arriesgando el negocio de todos”. De la directiva de Huachipato me lo espero, es una Sociedad Anónima más.

Pero, ¿la UdeC?. Una Corporación de la vieja usanza, el club que representa una institución inclusiva, seria, arraigada en la ciudad como el mismo Concepción, comportándose como los lobos rapaces de Santiago. No personalizaré hombres con instituciones y nada tengo contra los hinchas de la Universidad de Concepción, pero ¿qué esperaba Rodríguez? ¿Que los hinchas lilas abandonarían al León desafiliado y se cambiarían de color? ¿Acaso nada sabe de pasión, de fidelidad, de la identidad morada? Rodríguez se equivocó, medio a medio, junto con Corradosi, Pesce, todos los conjurados en la emboscada artera y sucia que se gestó en Quilín.

El hincha de Concepción no abandonó a su club. Todo lo contrario. Las pruebas se ven todos los días en Nonguén, con el trabajo de hormiga de tantos hinchas desinteresados, todos los días en redes sociales, en la calle, en todos lados.

El domingo, a todo esto, volveremos a las canchas contra Linares, otro club social recuperado. No morimos, no se les acabó el problema. La solución de fondo no tuvo efecto y no importa cuántas veces con artimañas jurídicas retrasen los alegatos en la Corte de Apelaciones. El equipo problema volverá al fútbol profesional, sea como sea. El circo no valió la pena.

 

Foto: Carlos Parra / Comunicaciones ANFP