La opinión de la aventura de Jorge Garcés en el SAU, por Rodrigo Molina.

La era de Jorge Garcés en San Antonio Unido finalizó de manera abrupta la semana pasada después de la cuarta caída consecutiva acaecida ante Barnechea, por el Campeonato de Segunda División. El «Peineta», llamado a encabezar al plantel más catalogado de la divisional se tuvo que marchar por la puerta de atrás a pocas semanas de haberse iniciado el Torneo.

Jorge Garcés es uno de los directores técnicos más mediáticos en el fútbol chileno. Una persona de vasta experiencia y con importantes logros a nivel profesional, como lo demuestran sus títulos con Provincial Osorno, en el Campeonato de Segunda División de 1992 o el evocado Campeonato de Santiago Wanderers en el 2001, logrado con un equipo de hombres con hambre de gloria y virtudes de esfuerzo y sacrificio, rompiendo una sequía de 33 años sin títulos para la escuadra caturra. Pero también destacándose por aspectos que fortalecieron la imagen de un Director Técnico en nuestro país, como el uso de lenguaje fluido, el interés por desarrollarse culturalmente y la preocupación por la formalidad en el vestuario personal. Garcés fue uno de los primeros en usar terno y corbata para dirigir a un equipo de fútbol, cuando estábamos acostumbrados a ver técnicos con buzo o tenida casual.

La llegada de Garcés al SAU marcó un hito en el Campeonato de Segunda División 2015-2016, finalizando de relativa buena manera en los diez partidos que dirigió, con dos triunfos, una derrota y seis empates. Sin embargo, no pudo hacer nada ante el embate vertiginoso de Deportes Valdivia, quien a punta de triunfos y un juego vistoso y arrollador, logró escalar a grandes saltos para quedarse con el ascenso a la Primera B.

La continuidad del Peineta involucraba la necesidad de conformar un plantel que en este torneo 2016-2017 luchase por volver al segundo torneo en importancia del fútbol chileno después de haber descendido a Tercera División en el lejano año de 1983, incluyendo un receso y refundación por el año 1991. El fracaso del último paro del SIFUP, que no logró solucionar ninguna demanda, en especial el tema de la cesantía de los jugadores (más de 300 futbolistas en su momento), involucró que la Segunda Profesional eliminara el límite de edad para la inscripción de jugadores. Esto le permitiría al cuadro lila y a su directiva, encabezada por su Presidente, Miguel Díaz,  hacer realidad la pretensión de conformar un plantel competitivo que luchase por lograr el objetivo deseado, después de dos años consecutivos de haber finalizado como Subcampeón (2013-2014 y 2014-2015) y un tercer lugar (2015-2016).

Sin embargo, a pesar de lo pomposo que fue el estreno del plantel 2016-2017, y lo propagandístico que involucraba el denominar al SAU como el gran favorito para quedarse con el único cupo a la Primera B, los resultados para la tienda del timón y la gaviota fueron netamente desastrosos, con cuatro derrotas al hilo, todas por un marcador en contra de 0-1, y de ellas tres jugando como local, ante Trasandino, Melipilla y Barnechea (de visita ante la Pintana).

Tuve la oportunidad de cubrir aquellas cuatro derrotas, y en cada una de ellas se mostró a un SAU sin ideas y muy débil en cuanto a lo ofensivo, con cierta irregularidad en el juego del mediocampo y con devaneos y desconcentraciones defensivas que provocaron penales y goles en contra. Garcés nunca encontró las respuestas ante un gol en contra, dando a entender que el partido ya estaba perdido de antemano cuando el rival encajaba un gol en su contra.

Incluso la continuidad de Garcés al mando del SAU ya estuvo en entredicho cuando recién había terminado la tercera fecha. La derrota en el Clásico del Maipo ante Deportes Melipilla, y sobre todo la incapacidad de encontrar respuestas ante un planteamiento disciplinado. Además, tomó algunas decisiones algo extrañas, como dejar fuera de convocatoria a un jugador querido por la hinchada (Jaime Lobos) y poner como volante de contención a un jugador sin experiencia como Videla. Acá se produjeron roces que conllevaron peticiones de renuncia y la salida de Miguel Ángel Arriagada, en ese momento encargado de la Comisión de Fútbol.

La derrota ante Barnechea terminó por sellar la salida del «Peineta». Cuando Sebastián Villalobos marca el gol que le daría el triunfo al cuadro huaicochero, a los asistentes al Olegario Henríquez les quedó la amarga sensación de que el partido ya se había perdido. Nuevamente las decisiones técnicas de Garcés fueron erráticas, como poner y sacar a Jorge Valenzuela en el segundo tiempo. El juego lila se transformó en un constante choque sin sentido contra una ordenada defensa rival.

¿En qué falló Garcés? Creo que cometió el mismo error que hizo Becaccece en la U. de Chile, es decir, conformar un plantel desequilibrado en todas sus líneas. Por ejemplo, el SAU en defensa cuenta con laterales rápidos e incisivos en su desdoblamiento, pero con centrales lentos y pesados. Sus jugadores en el mediocampo -salvo Lobos en la contención- aún no tienen claro cuál es su función o su rol en la cancha, y por sobre todas las cosas, una delantera débil, sin fuerza. Es rápida, pero causa escasas heridas en la defensa contraria, sumada a la baja estatura de sus atacantes. Al parecer, para Garcés era clave la presencia del paraguayo Fabián Ovejero como eje de ataque, cuya potencia y estatura serían fundamentales en el juego aéreo. Sin embargo, el ariete guaraní no pudo desligarse de su pertenencia con un cuadro de la División Intermedia (Deportivo Caacupé) de su país, y su incorporación se descartó, por lo menos hasta diciembre. Error dirigencial que mermó las expectativas de don Jorge.

Ya el estilo de juego de Garcés había provocado ciertas dudas en el torneo pasado. Sobre todo con la incapacidad de vulnerar adecuadamente a férreas estructuras defensivas, lo cual se tradujo en los seis empates conseguidos en la Liguilla de Ascenso. Mucha tenencia de balón, pero poca claridad al traducirse en ocasiones de gol, repercutieron en no haber conseguido los resultados propuestos.

Me pareció admirable y rescatable la posición del plantel lila apoyando a Garcés y tratando de impedir su salida en forma infructuosa al fracasar intentos de reunión con el Presidente Díaz, asumiéndose como responsables de las derrotas sufridas. No está lejano a la realidad: hay jugadores que han mostrado un nivel muy pobre, llamados a ser figuras, como el «Chucky» González, que no ha mostrado nada en cuatro lances, una pareja de centrales como Oviedo y Vergara que han cometido errores infantiles y han evidenciado una lentitud pasmosa; o también Isaías Peralta y Hugo Díaz, que se hacen expulsar infantilmente ante Melipilla y ante Vallenar y que han evidenciado problemas físicos, o un Milton Alegre, llamado a ser excepción por ser un refuerzo extranjero, que ha mostrado limitaciones ofensivas tan ostensibles que ha ido desapareciendo con el correr de las fechas.

Si Garcés se marchó o lo marcharon, no lo sé. Este fin de semana el SAU, al mano del interino Freddy Delgado, ganó sus primeros tres puntos tras derrotar a Vallenar y mostrando una evidente mejoría en su juego, con un esquema claro y con jugadores que sabían perfectamente cuál era el rol que debían cumplir en el campo de juego (Mario Sandoval de volante mixto rinde más que como puramente creativo o defensivo). Un jugador cortado, Ignacio Pinilla, le dio el triunfo al lila con su gol, y un defensa con pocas oportunidades, Felipe Lecaros, fue la figura del partido. Al parecer, el cambio era necesario.

Adiós glamour, bienvenido overol. Todo sea por el bien del timón y de la gaviota.

Foto: Faro Deportivo