martes, septiembre 22, 2020

La opinión sobre la tragedia que puso de luto a todo el mundo del fútbol, por Aldo Marín (@aldo_marin).

Cuántas veces hemos leído historias con épicas finales, casi sacadas de cuentos infantiles, donde el más débil logra imponerse al fuerte, al grande, al poderoso, a ese que contaba con el favoritismo y el dueño de las miradas. Es curioso, pero en la realidad poco sucede, son excepciones a la regla.

Eso es lo maravilloso del futbol. Acá no importan billeteras, infraestructuras, ni mucho menos posiciones sociales. En este maravilloso deporte -seguramente el más lindo del mundo- se enfrentan 11 contra 11 y en la cancha cualquier cosa puede pasar.

Pequeños equipos y con escaso presupuesto desafían a verdaderas máquinas del marketing y de generar dinero tienen 90 minutos para igualar el mundo. Ahí no existen diferencias, son todos deportistas que buscan algo en común: la gloria.

Uno de ellos es el humilde Chapecoense, que en poco más de cinco años pasó de la cuarta división del fútbol de Brasil a la de honor. En esta media década tuvo un fugaz camino hacia el profesionalismo, cosa que algunos equipos intentan sin siquiera lograrlo.

Este puñado de muchachos no solo logró entrar a la historia local, sino que con una notable campaña eliminaron a Independiente y San Lorenzo, ambos avezados equipos de Argentina. A estos últimos eliminaron en la semifinal, permitiéndoles llegar a final con Atlético Nacional. Primero debían jugar en Colombia para luego cerrar la llave en casa.

A pocos kilómetros de aterrizar, el avión que trasladaba al equipo de fútbol Chapecoense se estrelló, dejando decenas de muertos y apenas unos pocos sobrevivientes. Seguramente ustedes ya conocen los detalles de la tragedia, pero quiero detenerme en algo que considero increíble. Es casi imposible encontrar algo bueno en una situación así, en un accidente que no solo enlutó a Brasil, sino a todos quienes vivimos el fútbol como una pasión infinita. En un gesto pocas veces visto, los integrantes de Atlético Nacional solicitaron a la CONMEBOL que diera por ganador a Chapecoense.

Con las posibilidades de que el ente rector del fútbol acepte o  rechace la petición de los colombianos, cabe destacar que gestos como estos nos hacen pensar que el fútbol no está perdido, que no es solo números ni estadísticas, que es parte importante de nosotros. Así lo sentimos. Somos muchos.

La carta de solicitud versaba lo siguiente: “De nuestra parte y para siempre, Chapecoense Campeón de la Copa Sudamericana 2016″. Espero que Conmebol actúe de acuerdo a los múltiples homenajes al «Chape» y sea capaz de cumplir el deseo de Atlético Nacional en lugar de acatar los intereses comerciales, televisivos o los odiosos reglamentos.