martes, septiembre 22, 2020

La opinión del hincha del León (o Águila) del Collao, por Ilich Rivas, administrador de @historialila.

La gente común (entiéndase como el chileno normal de clase trabajadora) casi nunca está envuelta en un proceso judicial completo. A lo más, tiene un acercamiento a la justicia laboral o penal, que se destacan por su relativa rapidez frente al procedimiento civil, de latoso andar la mayor parte de las veces. Aun el Recurso de Protección, que debería ser de veloz conocimiento y fallo, se destaca por su lentitud dada su naturaleza protectora frente a la vulneración de derechos fundamentales.

Como no conocemos los tiempos o modismos de la práctica judicial, es natural entonces que el optimismo ceda ante la incertidumbre: los alegatos de la causa de Deportes Concepción contra la ANFP fueron realizados el 7 de octubre y los más pesimistas auguraban que a mediados de noviembre estaría redactado el fallo.

Ojo: la resolución está en acuerdo y los jueces ya dieron su veredicto. Solo falta que uno de ellos se siente a escribir cuál es la decisión con sus respectivos fundamentos. No lo ha hecho todavía. Así es el proceso judicial y nada puede hacerse por parte nuestra, ni mucho menos reprocharse. Solo queda esperar.

Les sugiero que tengan mucha paciencia, porque luego vendrá la apelación de una u otra parte a la Corte Suprema, que tampoco se caracteriza por su agilidad. La decisión llegará. Trabajar para recibirla de buen talante es la receta para la espera.

Otra cosa: como tampoco sabemos mucho de patentes, branding, merchandising y cuanto ing se usa en la jerga comercial, hubo voces disidentes en cuanto a la camiseta nueva, bautizada como “la de la resistencia” que presentó el Club Social hace unos días. Un animal ausente en ella era el asunto. El protagonista del corazón lila no estaba. ¿Dónde está el león y quién decidió excluirlo? ¿Desde cuándo el águila volvió a ser el único símbolo del club? Y esas preguntas se responden, como la anterior, con frases técnicas más que emocionales o de sentido común.

El escudo del león es de la Corporación (en proceso de reactivación, nótese la diferencia con el Club Social), que en 1999 lo creó por varias razones y lo cedió en 2006 a la Sociedad Anónima. Un año después, esta SA cedió esos derechos a Euroamérica a cambio de un préstamo que no pagó. Por lo tanto, esa empresa es dueña -por el momento- de esa insignia. Las concesionarias convinieron con Euroamérica en usarla, pero como ya no están, el Club Social no estaba dentro del acuerdo y no puede utilizarla. Entonces, el símbolo del águila -el de siempre- es el que tenemos disponible y, en propiedad, representa al Club Social. Ese es el nuestro y es el que hay. Paciencia: ya recuperaremos el león y trabajaremos para recibirlo de buen ánimo. Ese es el espíritu.

¿Y qué puedo hacer para esperar? Hay muchas cosas. Por ejemplo, el 10 de diciembre hay un bingo en beneficio de la institución. “Qué pobre en el Infocap”, dicen unos. “Pudo ser en el Estadio”, sugieren otros. Pero, oye: es nuestro bingo y es para nosotros. Pronto también saldrán a la venta las camisetas nuevas, hermosas. Algo amateurs, según algunos. Falta una marca de renombre como Adidas, de acuerdo a la visión de otros. Oigan: son nuestras y para nosotros. Los fines de semana se trabaja en Nonguén, se avizoran charlas, actividades, partidos como el que jugamos ante Linares.

Es fácil perder la paciencia después de medio año desafiliado. Más sencillo aún es sentarse a teclear ideas sin sentido o críticas al voleo. Aunque sean bien intencionadas, no es el momento para ellas. Hay muchas cosas que hacer y no tanta gente como debería haber.  Vayan a preguntar. No hay plata, pero el orgullo se siente cuando se trabaja por amor a la camiseta.

Para terminar: otra preguntita recurrente, ya más en broma que en serio. Se planteó en el partido contra Lord Cochrane, en el centenario de nuestro tronco fundador. “Almendristas” y “Montecinistas” se debatían en una disputa infinita por saber quién es el ídolo reciente más grande. La foto que acompaña esta columna es la respuesta: Patricio y Cristián saben muy bien que, más allá de lo personal, está el club y eso siempre los hizo grandes. La unión hace la fuerza. Aunque sea cliché, es verdad. Paciencia, confianza, trabajo y apoyo. El club está vivo, de eso no le cabe duda a nadie. Solo falta que se haga justicia.

Foto: Manuel Cabezas Villanueva