miércoles, septiembre 23, 2020

El no pago de cotizaciones previsionales llevó al Tribunal de Penalidades a imponer este duro castigo. Naval e Independiente de Cauquenes también sufrieron resta de puntos, aunque en el último caso fue revertido.

Con todos los antecedentes que ahora se saben sobre Lota Schwager, podríamos decir que es un milagro que siga aún activo como club profesional. Sin embargo, serían desafiliados si vuelven a incurrir en una falta por el concepto de cotizaciones.

Al respecto, de acuerdo al portal Pasión Minera, hay ciertos aspectos internos del club que los tienen en la cuerda floja. Lo principal es que su máximo inversionista, Christian Ramos, dejó hace un mes el equipo y, en consecuencia, quedaron sin dinero para pagar a los jugadores y cuerpo técnico. Por el momento, está cancelado octubre (aunque se hizo en tres partes) y se espera a la llegada de nuevos inversionistas, aunque eso aún no ha podido concretarse.

La plantilla del club está avaluada en 12 millones de pesos mensuales. Sin embargo, por concepto de auspicios, a Lota solo ingresan 2,5 millones. El problema está en que no pueden recibir a más de 500 personas en condición de local. Debido a que el Federico Schwager se encuentra clausurado por la caída de una hincha de Santa Cruz a causa del deficiente estado de los tablones, al cuadro carbonífero no le queda otra opción que ir al Bernardino Luna, un recinto muy pequeño, derechamente amateur. Con apenas 500 espectadores que paguen su entrada cada dos semanas, es cosa de usar las matemáticas y sacar la cuenta. Simplemente no alcanza.

En cuanto a los viajes para los partidos de visita, es comprensible que los buses no son de la mejor calidad. El dinero disponible no permite algo más acorde al profesionalismo. Además, el cuerpo técnico ha costeado de su propio bolsillo los implementos necesarios para poder trabajar como corresponde.

Quizás la «aventura» que debieron sortear para enfrentar a Trasandino en Los Andes es de lo más penoso que se haya vivido en el fútbol profesional de los últimos años. El plantel viajó a las 5 de la mañana ese mismo día del partido. Para empezar, la dirigencia les dijo que no había plata para el hotel. Ni siquiera para comer algo. Por obra y gracia de un empresario local que se apiadó de estos jugadores, pudieron llevar a cabo el viaje a Los Andes, donde igualaron sin goles frente a Trasandino. Considerando todas las dificultades, fue un punto de oro.

Este sábado reciben en el Bernardino Luna a Barnechea, uno de los equipos más potentes de Segunda División. Deberán luchar y no bajar los brazos, tal como ha sido la tónica en los últimos meses. Esta vez, es una cuestión de supervivencia.

Foto: Gonzalo López / anfp.cl