La opinión del hincha azulgrana, por Jano Nahuel (@janonahuel).

Preferí esperar y escribir en frío antes de lanzar en esta humilde columna toda la bronca que sentí -y aún siento- tras la amarga derrota ante Deportes Puerto Montt el fin de semana recién pasado. Y en realidad es por lo que está pasando con nuestra azulgrana querida y esta nube negra que se ha posado sobre el equipo y que no quiere despejar.

Nos alegramos con el triunfo como visitante en San Felipe y la ilusión creció entre los hinchas. El equipo parecía tomar forma y la esperanza de dar pelea parecía cercana, al alcance de la mano. Pero la realidad nos golpeó de forma violenta en los partidos siguientes, no solo por los puntos perdidos ante rivales que están debajo de nosotros en la tabla, sino por la forma en que se hizo: mal fútbol y con la frustración de los jugadores que se llevan el peso de este predecible andar, de pelotazos y más pelotazos, de la Ruiz dependencia, de las improvisaciones desesperadas para revertir marcadores adversos y del juego sin fondo.

¿Quién asume la responsabilidad por este mal momento que vive el equipo? Alguien debe alzar la voz con la autocrítica que el profesionalismo requiere y tomar decisiones por el bien del equipo. El hincha confía en el trabajo y compromiso institucional de todos, pero no podemos seguir bajando el perfil a lo futbolístico y extrafutbolístico que vive el equipo, cuyos resultados tienen tan descontentos tiene al pueblo azulgrana.

¿Qué pasa con los dirigentes? Al parecer, no reaccionan. ¿Cómo es posible que nuestro equipo, después del bajón anímico luego de la dura derrota, sea dividido y que parte del plantel, quienes serían banca este fin de semana, viajen 16 horas en bus a la IV región para enfrentar a Deportes La Serena, mientras otros lo hacen en avión? ¿Qué trabajo de unión de grupo se está realizando, si las decisiones apuntan a que hay jugadores de primera categoría y otros de segunda? ¿Cómo se habla luego de unión de grupo? Y lo más grave: ¿cómo el Profe no puede hacer entender a los dirigentes que esta situación es perjudicial para el equipo, que no solo afecta el estado anímico, individual y colectivo, sino también el plano futbolístico? ¿Cómo se le puede pedir después a un jugador que, estando en la banca, pueda realizar cambios en el entramado de juego, si solo sigue mascando el largo viaje en bus desde Los Ángeles?

La hinchada pide una pronta reacción. Los fieles siempre estarán ahí, pero hay agotamiento por parte de la galería también. El descontento crece y las soluciones no se avizoran.

Responsabilizar a los jugadores creo que no corresponde. Iberia es un plantel corto, por lo que requiere de un sacrificio mayor de cada uno de los miembros de este equipo, trabajando el doble, cubriendo puestos y funciones dentro de la cancha que no son su especialidad e incluso aceptando condiciones de trabajo, como este viaje. Siempre piensan en el club, siempre han mostrado compromiso. Entonces, ¿quién asume esta crisis?

Nuestro equipo está jugando mal y se necesita un cambio. Un cambio que pueda captar la intensión de cada jugador, que le pueda devolver la alegría de jugar y comience a despejar esa nube negra. Un cambio que pueda hacer valer su opinión frente a malas decisiones que se toman desde arriba, que muestre su liderazgo y devuelva la confianza que ha ido mermando en el equipo.

Los cambios muchas veces traen consigo cosas positivas para los grupos humanos. Se distiende el tenso trabajo, aviva esperanzas y abre nuevas opciones para solucionar problemas. En mi humilde opinión, creo que un cambio en el cuerpo técnico sería un bálsamo para revertir la situación negativa que nos atraviesa. Reconozco todo lo que el Profe y sus colaboradores han realizado por “el equipo lindo”, su entrega y humildad para trabajar, pero creo que han cumplido ya una etapa en la institución y es hora de salir por la puerta ancha, con la gratitud del pueblo iberiano y no siendo abucheado como ha pasado en los últimos partidos de local. Tampoco se merecen eso.

Los hinchas jamás abandonarán al equipo. Esta es la estructura que sostiene al club. Somos fanáticos que no la hemos tenido fácil. Como dice mi viejo: “sabemos del rigor”, pero también sabemos cuándo decir basta, que hay cosas que no nos gustan y que necesitamos respuestas con lo que pasa con nuestra azulgrana querida.

¡Salud y aguante Iberia!

 

Foto gentileza de www.daleiberia.cl