jueves, septiembre 24, 2020

Fue la última vez que la «Roja» rescató un empate en Buenos Aires, además de crear una ilusión en base al equipo que dirigía Juvenal Olmos.

Ese 6 de septiembre de 2003, Chile iniciaba un nuevo proceso rumbo a Alemania 2006, después de una horrible eliminatoria donde la escuadra nacional ocupó el último lugar. Esta vez, sin Iván Zamorano y con un Marcelo Salas que sufría de muchas lesiones, el debut era bastante duro: la Argentina de Marcelo Bielsa, que cargaba aún con la temprana eliminación de Corea-Japón 2002.

A minutos del pitazo inicial en el Monumental de River, Chile saltó a la cancha con Nelson Tapia; Cristián Álvarez, Pablo Contreras, Rafael Olarra, Rodrigo Pérez; Fernando Martel, Rodrigo Meléndez, Marcos González, Mark González; Héctor Tapia y Reinaldo Navia.

La Albiceleste, por su parte, formó su oncena titular con Pablo Cavallero; Nelson Vivas, Roberto Ayala, Walter Samuel, Javier Zanetti; Juan Sebastián Verón, Cristian «Kily» González, Pablo Aimar; Andrés D’ Alessandro; César Delgado y Hernán Crespo.

Lo cierto es que el primer tiempo fue desastroso para las pretensiones de la Roja. En un principio, la idea era aguantar el empate, pero la asociación entre D’Alessandro y Aimar (ambos, identificados con River Plate) hacía estragos en el mediocampo nacional. De hecho, la primera llegada clara de los argentinos (14′) fue un pase filtrado del «Cabezón» a Hernán Crespo, pero atento estuvo Nelson Tapia para anticiparse al delantero.

El dominio argentino era claro y evidente. Además, Chile comenzaba a perder balones fáciles. Uno de ellos, a causa de una mala salida de Pablo Contreras, desencadenó la apertura del marcador para el local. Pase de D’Alessandro y el «Kily» González fusila de media distancia, con la estéril mirada de Nelson Tapia. A los 31 minutos, Argentina se ponía en ventaja.

Más adelante, a los 34 minutos, fue clave la salida del «Kalule» Meléndez por lesión. Después vino el segundo gol argentino por obra de Aimar (asistencia de D’Alessandro) mientras Chile estaba con un jugador menos. Pero eso no fue tan relevante, sino el aire fresco que vino después. Antes del descanso, hizo su ingreso Milovan Mirosevic y fue clave en la inesperada remontada chilena.

Los cambios que propuso Juvenal Olmos fueron muy provechosos. Sacó a un solitario Héctor Tapia para que lo reemplace Mauricio Pinilla y Jorge Acuña entró por Mark González. Es decir, Chile se la jugó con sangre más joven. Al menos, con poca experiencia a nivel selección.

A los 56′, probó el «Kike» Acuña de media distancia, muy desviado. Se notaba un poco más de atrevimiento. No solo a nivel de juego. Muy recordado es el empujón de Acuña a Aimar, que terminó con el trasandino a tierra. Era una demostración de no tener miedo, que se podía hacer algo más en Buenos Aires.

Comenzó a demostrar Chile que sí se podía al minuto 61. Recupera un balón Cristián Álvarez, la toma Mirosevic, hace una pared con Acuña y el «Milo» define muy bien ante la salida de Cavallero.

¿Daba para entusiasmarse? Sí, porque la Roja era otro rival, no el que salió a no perder en el primer tiempo. Además. el joven Pinilla salió a pelear cada balón como si fuera el último, algo que comenzó a desgastar a la zaga argentina. Incluso Fernando Martel, intrascendente en los primeros 45 minutos, se atrevía desde lejos y el balón pasó muy cerca del ángulo.

Volvamos a «Pinigol», como se lo conoció después. Quería su gol y lo tuvo a los 76′, cuando hizo pasar de largo a Zanetti y definió bien, pero tuvo la mala fortuna que no bajó a tiempo su tiro y elevó por poquito.

Al minuto siguiente vino el milagro, aunque muy merecido. Recupera Marcos González para Chile, Pinilla se manda un carrerón y toca para Reinaldo Navia, quien tuvo la suficiente sangre fría para poner el 2 a 2 y volver locos al puñado de hinchas chilenos que asistieron ese día, así como también a quienes siguieron el encuentro por televisión.

Sobre el final, fueron expulsados Walter Samuel (pisó sin balón a Acuña) y Cristián Álvarez por responder a esa agresión. Además, Reinaldo Navia también vio la roja en los descuentos.

Siempre se recuerda esta victoria como épica e incluso se llegó a hablar de una nueva era en el fútbol chileno, que continuaba con una trabajada victoria frente a Perú en el Nacional, con David Pizarro y Arturo Norambuena como figuras.

¿Qué pasó después? Chile se desinfló, Juvenal Olmos no continuó a cargo del proceso y lo terminó Nelson Acosta con opciones muy remotas de llegar al Mundial (no alcanzó). Por el lado de Argentina, sucedió la sorprendente renuncia de Marcelo Bielsa, quien se había reconciliado con la gente después de ganar de forma brillante la medalla de oro en Atenas 2004. Lo reemplazó Néstor Pékerman, quien había hecho un extraordinario trabajo en juveniles. Fue a Alemania, pero debió decir adiós en Cuartos de Final frente al anfitrión.

Este es el partido completo:

Foto: Gaspar Ortiz/AFP/Getty Images