lunes, septiembre 21, 2020

La opinión del hincha del «León de Collao», por Ilich Rivas, administrador de @historialila

Es casi un cliché futbolero, a esta altura. Mientras era seleccionador argentino y vivía su primera gran fase de triunfos a nivel mundial, Marcelo Bielsa dictó una charla a niños de un colegio en Argentina. A pesar de su éxito, el profesor decía que “el éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos. El fracaso es todo lo contrario: es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes”.

El sábado pasado, casi mil personas repletaron las salas del cine en que se transmitió el documental. Fue un momento hermoso. Algunos podrán decir que no era tan profesional, que le faltaban cosas y que no llegará a pelear los Oscar, pero fue un documental preciso, hecho por hinchas y para los hinchas. Amateurismo a raudales, momentos cotidianos, la marcha, los testimonios. Gente ruda, los chicos de la barra, abuelos, muchos lloraban. Personas discapacitadas, familias completas, desde grandes empresarios locales hasta Carlos Froilán, el barrendero que siempre anda con su camiseta, todos unidos. Sentimiento popular, unidad, resistencia. En redes sociales, hinchas de equipos de la zona se burlaron de eso: fácil es reírse, difícil es sobrellevar este año sin jugar. El club sigue vivo y sigue latiendo el corazón lila, cada hito es un rugido más que mantiene despierto el empuje de la gente.

Yo quería escribir de eso, de lo lindo que fue todo. Pero como siempre, el destino de Concepción está ligado a la mala fortuna. Dos días después, la Corte Suprema le dio el último golpe al recurso de protección interpuesto contra la ANFP. ¿Derrota? Por supuesto, no hay discusión ni espacio para un triunfo moral. Es una derrota contundente, dolorosa. Es un fracaso.

Algunos podrán decir que debimos haber renunciado antes a esa vía judicial. Haber capitulado con la ANFP o haber negociado con la ANFA, reconociendo la derrota antes de pelear la batalla completa. ¿Habría sido más fácil? Claro que sí, habría sido una salida rápida y estaríamos jugando el torneo en que nos hubieran dejado. Pero habría sido una victoria falsa, amigos, una mentira, una traición a los principios más fundamentales de lo que queremos construir en Concepción.

La pelea la dimos hasta el final. El enemigo era muy poderoso, el juez fue injusto, sabíamos de antes que era muy complicado ganarla. Esperábamos que nos escucharan al menos, que no perdiéramos por formalidades absurdas y que se obrara con justicia, no con ese afán mecánico de mantener la “seguridad jurídica” que tanto enseñan en las facultades de Derecho. No lo hicieron. Quedamos con el sabor amargo de saber que nuestra postura era la correcta, pero bueno. Nadie puede decir que nos quedamos con los brazos cruzados. Ya está, se acabó.

Partir desde la Tercera División parece ser más complicado aún, una lucha en la que varios equipos han quedado atrás, sepultados en el nivel amateur. Pero ustedes y yo sabemos muy bien que eso no pasará con Concepción. Deportes Concepción es un equipo grande, es un club que lleva un año moviendo masas a todas partes, que junta más público en sus amistosos sin estadio que varios clubes de Primera División. Es un club que llena cines, plazas, galerías, tribunas de visita. Es un club que se ha fortalecido en la derrota, que se volvió sólido, que se acercó a sus convicciones, que se hizo más coherente. ¿Somos un club? Estamos unidos ¿Somos sociales? Hemos vuelto al trabajo social ¿Somos Deportes? Los cadetes siguen jugando y hay más ramas aún. ¿Somos Concepción? Qué duda cabe, a esta altura.

El éxito en los noventa nos deformó, nos relajó, nos convirtió en algo desconocido, un equipo cualquiera, una máquina de hacer deudas y un lugar para saquear a destajo. El fracaso reciente de la desafiliación nos ha hecho fuertes, sólidos, leales, coherentes. Marcelo Bielsa tiene razón, al menos con Concepción.

El 23 de abril es nuestra siguiente cita con la resistencia. A un año de esa última victoria frente a La Serena, volveremos al Ester Roa a juntarnos con nuestros leones, esos jugadores que han seguido firmes, más que todos nosotros. Esos que, muy pronto, serán la base del equipo que cumpla el camino del retorno al profesionalismo, porque desde donde sea, volveremos.

Volveremos.

Foto: Jairo Avendaño