La selección dirigida por Fernando Hierro sufrió más de la cuenta ante Irán, que planteó un encuentro ultradefensivo. La fortuna de Diego Costa definió el resultado final.

“España tiene la presión en este partido”. No se equivocaron al escuchar esta frase, pues el cuadro hispano venía de empatar frente a Portugal e Irán llegaba al partido con tres puntos, tras haber ganado en su debut por 1-0 ante Marruecos.

Todos se imaginaban un encuentro donde España tuviera el balón y dominara el juego. Así fue el partido. El conjunto dirigido por Fernando Hierro dominó desde el pitazo inicial hasta el final del duelo. Irán ni siquiera apostaba al contragolpe. Su formación fue con dos líneas de cinco, en la que Sardar se movió desde un lado a otro, pero sin intención de quitar el balón. Mehdi -el que en el papel era el encargado de distribuir el juego ofensivo para las bandas de Amiri y Karim- se dedicó a cumplir facetas defensivas.

La selección campeona del mundo en Sudáfrica 2010 tuvo demasiadas complicaciones en el primer lapso, pero no defensivas, sino que ofensivas. Irán planteó el mismo partido a “La Roja” que Portugal. Fernando Hierro se vio obligado a hacer funcionar a su equipo por las bandas, ya que por el centro los pérsicos sumaron un importante volumen defensivo.

Las maniobras que realizó España fueron darle protagonismo a Jordi Alba y Carvajal para así facilitar tareas a Isco -que se movió por todo el frente de ataque- y Silva, para que ambos se enganchen y arrastraran marcas. Claramente el rol de los laterales fue darle más amplitud al ataque español y así fue como ganó terreno paulatinamente. Ramos y Piqué era la otra alternativa para abrir el marcador. Juego aéreo buscando cabezazos era la única opción de desequilibrar y romper con la defensa iraní, ya que con el balón en los pies tenían poco espacio para aprovechar la velocidad. La defensa de Irán se cerró muy bien.

El segundo tiempo comenzó de la misma forma. La cuestión era qué iba a hacer España para romper líneas y si Irán iba a aguantar físicamente y psicológicamente el ataque español. Hasta que llegó el infortunio defensivo gracias a un pase de Iniesta que buscó a Costa y éste, en el intento de pegarle al arco, se vio beneficiado por un rebote que provocó Ramin y el balón entró a la portería abriendo el marcador a los 54 minutos de juego. El resto del partido España bajó la intensidad tratando que Irán fuera a buscar el empate y así aprovechar los espacios.

Paciencia fue la clave del triunfo español. Era claro que los jugadores iraníes no iban a igualar en calidad a la potencia europea, entonces la causa-consecuencia fue defender y no ceder espacios. No obstante, un error derrumbó el trabajo y ahora se ven en la obligación de ganar a Portugal.

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