La opinión del hincha acerero, por Richard Vidal Vergara (@richardvidal)

Huachipato debutó en el torneo con un pálido empate sin goles frente a un limitado Cobresal. El cuadro acerero se presentó en el estadio el Cap-Acero  con las bajas por suspensión de Cris Martínez  y Javier Altamirano. Además de las bajas por futuros negocios de César Valenzuela  y el Cimbi Cuevas.

Hay que tener claro que el equipo siderúrgico puede formar (sin bajas) un 11 competitivo, pero es un plantel absolutamente corto y lleno de juveniles. Jóvenes que ni siquiera han quemado las etapas suficientes para debutar en primera división. Por ende, que ellos asuman la responsabilidad de hacer una buena campaña, sin rodearlos de más gente de experiencia, es caminar por la cornisa. Ni pensar en que si avanzamos de fase en la Copa Sudamericana, aumentará la carga de partidos y por tanto el riesgo de lesiones.

Lo corto del contingente para afrontar el campeonato 2021, se vio reflejado en la lesión de Joaquín Gutiérrez,  que significó el ingreso de Garrido, un verde jugador canterano, lo cual – no siendo su culpa-  que afectó la mecánica del equipo. Además, en esta baja de nivel futbolístico, tuvo mucho que ver Luvera al poner de lateral a Israel Poblete, error que corrigió muy entrado el segundo tiempo.

Por otro lado, no se entiende la titularidad de Maxi Rodríguez, quién no me cabe duda que puede tener buenas condiciones, (así lo indica su campaña de juvenil) no obstante,  no lleva goles en el profesionalismo. Al contrario de Huanca que si ha anotado y es una promesa a nivel nacional.

Por consiguiente, uno puede pensar que en esas reuniones virtuales de mitad de semana que tiene el entrenador del “Campeón del Sur”  con los dueños del club, en las cuales el DT de turno tiene que dar cuenta de la formación titular  y la gente que llevará a la banca (como lo confesó Gustavo Florentín en entrevista con el programa paraguayo “La realidad detrás del sueño”) se le “sugiriera” a Luvera el centrodelantero titular y la no convocatoria de Juan Córdova, por ejemplo.

De ser así, la injerencia del entrenador metalero sería muy poca, porque desde las sombras habría un titiritero ( o dos?) que manejaría las convocatorias y algunas titularidades a su antojo, no pensando en lo mejor para el conjunto, sino que tal vez en su propio beneficio personal.  Por cierto, está en Juan José Luvera no ser un títere de los dueños y demostrar su capacidad con la mayor independencia posible.

Con lo visto en el debut no se ve auspicioso el panorama y menos con un plantel pequeño. Sin embargo,  se viene la Universidad de Chile,  un rival complicado pero una medida precisa para ver para que estamos este año. ¡Adelante a triunfar!.

Fotografía: Consuelo Cabrera/Comunicaciones ANFP

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