Por Rodrigo Molina (@Rodmol7)

Me es difícil redactar una columna acerca de la eliminación de la Roja Femenina en Tokio, porque media el aprecio, el respeto y la admiración por un grupo de muchachas que entregaron todo en la capital japonesa. Esta generación dorada femenina que nos ha dado de orgullo en los últimos tres años, llegó a la instancia más alta de las competencias deportivas mundiales, y aquello es un gran logro de por sí. Sin embargo, aquellas tres derrotas sufridas por las Rojitas ante rivales de jerarquía mundial nos dejan una serie de lecturas que debemos analizar con acuciosidad, y que giran en torno a lo que debe hacer necesariamente el Fútbol Femenino Chileno en el futuro.

1-. ¿EXPERIENCIA, APRENDIZAJE O FRACASO?

La Selección Chilena Femenina se enfrentó a tres poderosos rivales, con historia en el Fútbol Femenino mundial, por lo que se enfrentó a realidades superiores a su capacidad. A pesar de que no obtuvo puntos en estas Olimpiadas, no podemos tildar de fracaso la expedición de las dirigidas por José Letelier. Recordemos que en este deporte, a nivel de selección, Chile es el segundo país con mejores resultados en Sudamérica, pero se enfrentó a tres seleccionados que son Top 10, o como señaló en su programa de youtube el periodista José Tomás Fernández, son selecciones Clase A. Si analizamos brevemente cada uno de los partidos, Gran Bretaña nos mostró como su juego en base a la técnica en velocidad, a la explosión y a una superior fortaleza física. Ellen White marcó los dos goles del triunfo británico, pero ella era el punto cúlmine de un persistente ataque por las bandas, proyección constante de las laterales y desborde de las aleras, donde nuestras zagueras fueron contínuamente superadas, por lo que jugadoras como Bronze, Daly, Weir, Stanway y Hemp, lograron vulnerar a nuestras representantes quienes se vieron impotentes en la última línea. Canadá nos mostró otro juego, sin tanta explosión como las británicas, pero con mayor posesión e intensidad, con despliegue y desdoblamiento de sus jugadoras por todo el frente del ataque, para sacarse la marca de nuestras defensoras y abrir espacios en los últimos metros. Fue así que vivieron los dos goles de Janine Beckie, producto de un juego asociado permanente desde las bandas hacia el centro, sin darles la oportunidad a nuestras seleccionadas de rearmarse y reaccionar ante el dominio de las canadienses, algo que solo se pudo lograr después del gol de Karen Araya y hasta el disparo al horizontal de Cote Urrutia, es decir, solo 16 minutos. Nuevamente, nuestras seleccionadas fueron sobrepasadas por las bandas, donde la maravillosa Nichelle Prince hizo y deshizo con nuestra defensa y fue factor clave al abrir espacios en ella. Japón nos mostró un tercer estilo distinto, con jugadoras más livianas y más rápidas, incisivas en cuanto a atacar, disparar desde cualquier lugar del campo de juego, favoreciendo el juego asociado y a ras de pasto, pero por sobre todas las cosas, las japonesas nos mostraron lo que es el atrevimiento en el campo de juego, salir de lo netamente teórico. Por algo fue el mejor partido de Tiane Endler en los Juegos, independientemente que si haya sido gol o no el cabezazo de Pancha Lara que pegó en el travesaño y picó en la línea, Japón nos pudo marcar cuatro goles en el primer lapso. La goleadora Tanaka fue un ejemplo de desobediencia, de rebeldía en el gramado, se movió por todo el frente del ataque, buscó más la jugada individual, pero cuando se asoció con una compañera, pudo cristalizar con su gol el triunfo nipón.

Es por esto que la expedición de las Rojitas en Tokio se debe catalogar como una experiencia enriquecedora y un proceso de aprendizaje, para que en futuras competencias venideras, como la Copa América 2022 y las próximas clasificatorias al Mundial siguiente, puedan recoger las enseñanzas de equipos que tienen un nivel superior en todos los aspectos, físico, táctico, técnico y de sistema de juego. No nos podemos quedar en el travesaño de la Cote o en el gol no cobrado a Pancha. Sampaoli no se quedó dando vueltas por el palo de Pinilla en Brasil 2014, sino que reenfocó su mirada y su trabajo hacia la conquista de la Copa América de Chile 2015, y es lo que deben hacer desde ahora en adelante nuestras muchachas y el comando técnico que las dirigirá.

2-. JOSÉ LETELIER, ¿FIN DE UN CICLO?

José Letelier es el técnico más exitoso en la historia del Fútbol Femenino Chileno, con logros inolvidables y reconocimientos a nivel internacional. Situó a Colo-Colo en el máximo nivel del Fútbol Femenino en Sudamérica, obteniendo la Copa Libertadores en el 2012 y, anteriormente, un subcampeonato en la misma competencia; y, a partir del 2015 y después de la fallida apuesta de Marta Tejedor, encabeza un proceso que, después de 80 años de existencia, logró sacar a Chile del oscurantismo y lo llevó a instancias importantes, como clasificar por primera vez a un Mundial de Fútbol Femenino y a unos Juegos Olímpicos representando a Chile en el mismo deporte. Sin embargo, su bagaje y sus conocimientos técnicos y tácticos no son suficientes para superar a seleccionados femeninos Clase A y que están en un nivel superior, ya Suecia y Estados Unidos en Francia 2019, o Gran Bretaña, Canadá y Japón en Tokio 2020.

Letelier apostó por defenderse ante estas rivales superiores en jerarquía grupal e individual, sin embargo, experimentó con cambios en el esquema táctico que rompieron la armonía que se había logrado como equipo. Se había logrado formar una gran dupla de centrales con Carla Guerrero y Camila Sáez, y en ningún partido lograron jugar juntas; sacó a Daniela Pardo del mediocampo y la retrocedió para que jugase como líbero, siendo que Daniela le podía otorgar equilibrio en el juego; sacó a López Opazo de sus labores de volante de contención para situarla como lateral derecho, siendo constantemente desbordada por su zona, mandó a Yanara Aedo a corretear rivales más que aportar en ofensiva, situó a Pancha Lara en tres posiciones diferentes por la izquierda…

Junto con aquello, Letelier nunca pudo consolidar un sistema táctico fijo, teniendo que jugar de tres formas diferentes: 5-3-2 ante Gran Bretaña; 3-5-2 ante Canadá; 4-4-2 ante Japón. Esto se tradujo en un equipo que defendía con ocho jugadoras defendiendo y dos delanteras completamente aisladas y jugando a lo que pudieran hacer. Si la apuesta era perder por poco, lo logró, pero esa no era la meta que esperábamos en nuestra selección, sobre todo con el innato talento que nuestras muchachas exhiben cada fin de semana. Ante Japón se debía ganar para clasificar a Cuartos de Final, y en el segundo tiempo se estaba defendiendo con dos líneas de cuatro bien marcadas, apostando al pelotazo para el contragolpe. Tampoco supo leer bien los partidos y acertar con los cambios en los momentos adecuados. No puede ser que le de solo ocho minutos a Yenny Acuña y un minuto a Javiera Grez para buscar el empate ante Canadá, o que saque a una delantera por otra ante Japón cuando lo adecuado era atacar con tres, o que Fernanda Pinilla, con toda su polifuncionalidad, no haya tenido más minutos.

Letelier se apegó a la teoría, y a nuestras jugadoras les faltó el atrevimiento, la osadía, la rebeldía y la desobediencia para poder revertir las situaciones adversas, para poder salir de lo que dice el libro. Sinceramente, hubiese perdido por goleada ante las tres rivales, pero no haber roto un equipo que estaba armado y no haber cambiado de funciones a nuestras jugadoras, a pesar de que el fútbol moderno privilegia el desdoblamiento de las mismas. Letelier experimentó, y experimentar en el fútbol es sinónimo de perder. Le pasó a Pablo Guede en Colo-Colo, que cuando se puso a hacer cambios irrisorios sacando jugadores experimentados para poner juveniles, le regaló el título a la U.de Chile en el Clausura 2017.

El estratega nacional no sabe si continuará en un futuro proceso, aunque señaló que la participación de la Roja Femenina en los Juegos fue un paso más en su desarrollo deportivo. Si no llegase a continuar Letelier al mando de la Roja, quizás sea la hora de que Paula Navarro deje sus labores administrativas en Santiago Morning y asuma la conducción del seleccionado (Las tres selecciones rivales de Chile tenían mujeres como directoras técnicas), o darle por fin una oportunidad al Profesor Claudio Quintiliani, con toda su experiencia y estudios, o que el Profesor Carlos Véliz pueda cristalizar todos sus éxitos al mando del seleccionado nacional.

3-. PROFESIONALIZACIÓN Y COMPETITIVIDAD.

Existe pleno consenso entre quienes somos seguidores del Fútbol Femenino en Chile, de que debe generarse un Torneo más competitivo. Actualmente, y desde hace al menos unos tres años, la lucha por el Campeonato Femenino del Fútbol Chileno está circunscrita a cuatro equipos, los cuales han hecho inversiones en sus oncenas, han conformado planteles reforzados con las mejores jugadoras de este deporte, y han podido gozar de la preocupación de sus respectivos entes dirigenciales, los cuales han llevado a cabo procesos con resultados positivos. Estos son Santiago Morning, actual tricampeón de la categoría, Universidad de Chile, con el mejor plantel, en mi opinión, Colo-Colo y Palestino. Existen otros tres equipos que viven una especie de formación en pos de ser protagonistas en el futuro, como son Fernández Vial, U.de Concepción y un Everton que quiere reverdecer los laureles de décadas anteriores, mientras que Universidad Católica y Audax Italiano luchan por tener el mismo protagonismo que tienen sus ramas masculinas, pero que no gozan de sus privilegios. Equipos de provincia como Deportes Antofagasta, Deportes Iquique y Deportes La Serena participan con entusiasmo y pretenden obtener resultados que los lleven, al menos, a clasificar a Cuartos de Final, mientras que Deportes Puerto Montt, Cobresal y Deportes Temuco no tienen el rendimiento suficiente como para competir de igual a igual con las instituciones. Wanderers es un caso aparte, ya que responde a una crisis institucional y deportiva que lo tiene al borde del abismo.

Para que exista un torneo más equitativo, y por ende, donde exista mayor competencia, es que se está buscando vislumbrar la necesidad de profesionalizar el fútbol femenino. Profesionalizar el fútbol femenino involucraría que nuestras jugadoras tengan contratos, un sueldo mensual, seguro médico, cotización y otros beneficios laborales. También involucraría que todos los clubes mejoren sus standards en cuanto a formar equipos de mayor calidad, tener mejor infraestructura e implementación deportiva, y por sobre todo, reforzar sus oncenas con jugadoras nacionales y extranjeras que sean aporte para el mejoramiento del campeonato.

Es por todo aquello que se deben solucionar a la brevedad situaciones que tienen cojeando al Fútbol Femenino Chileno. Hoy en día no se disputan torneos de formación ni sub-17 ni sub-15, lo cual hubiese permitido, valga la redundancia, formar jugadoras para que adquiriesen la experiencia en cancha y cristalizarla posteriormente en los respectivos equipos adultos. Y, lo más grave, hace dos años que no se disputa un Torneo de Ascenso, teniendo a 18 equipos a la deriva, los cuales no pueden jugar a raíz del tema de la pandemia. La ANFP podría organizar una especie de torneo relámpago para fin de año, sin embargo, éste sería voluntario, lo cual no obligaría a participar a los 18 clubes que están en la B. Es más, ya uno de ellos, O’higgins de Rancagua, anunció que no participará.

Cuesta creer que instituciones como Universidad Católica o Audax Italiano, tan elogiados como ejemplo de institución modelo a nivel sudamericano, no tengan una rama femenina sólida, reforzada y que estén compitiendo palmo a palmo con las cuatro grandes. Es más, en San Carlos de Apoquindo ninguna de sus jugadoras tiene contrato, mientras que las “Tanas”, hace unos años, estuvieron a punto de no competir por la desidia de su dirigencia, y gracias a los esfuerzos de su capitana, Valeria Lucca, han logrado participar en los últimos campeonatos.

Pero crear un Torneo más competitivo no solo significa que sus jugadoras tengan contratos, reciban sueldos y que se logre dar luz a un campeonato con dos divisiones, ascensos, descensos y categorías menores. Significa también que debe haber un cambio en la forma de trabajar con los planteles, tanto en el aspecto físico como técnico, y crear tácticas que sean acordes con el avance que tiene el Fútbol Femenino en el primer mundo. Es decir, trabajar el fondo físico de las jugadoras para que ellas tengan mayor fortaleza y resistencia, que se trabaje en la parte técnica aspectos tales como la intensidad en el juego, el desdoblamiento de funciones, la técnica en velocidad, el fútbol en trazos cortos y espacios reducidos, el juego asociado y el trabajo colectivo en cancha, aspectos que han llevado al triunfo a los países que fueron rivales de la Roja Femenina.

El 80% de los equipos femeninos chilenos juega al pelotazo. Es hora de que esa profundidad se transforme en colectividad, en asociación, en rapidez, en atrevimiento. Aspectos que otorgarán mayor competencia para un deporte que hoy solo se ilumina con cuatro luces.

4-. RENOVACIÓN Y REAPERTURA.

El periodista José Tomás Fernández, señaló una verdad que hoy es ineludible: “La Selección Chilena Femenina parece hoy un grupo de amigas”. Si uno analiza esta frase, podemos deducir que entre las jugadoras que fueron seleccionadas para Tokio 2020, hubo algunas que no mostraron un nivel destacado como en años anteriores, y que más de alguna “devolvió la camiseta”, como se dice a aquel jugador o jugadora que no rindió lo esperado o jugó mal.

Un caso que refleja esta realidad fue el de Yessenia López, la Paloma, quien ha sido figura en el campeonato local en cada uno de los equipos que ha jugado, Everton, Colo-Colo y ahora U.de Chile. Es goleadora, posee una gran capacidad creativa, visión de juego y calidad de remate. En Tokio, como un avión perdido en el océano, desapareció. La vimos por el centro, por las bandas, por los laterales, pero jamás cerca del área. No entregó ningún balón con ventaja en tres partidos ni remató al arco, además de sucumbir ante la marca de las defensas rivales.

De todas las seleccionadas, la única que, a mi juicio personal, mantuvo un nivel alto en cada uno de los tres partidos jugados fue Karen Araya. Realizó una gran labor como volante de contención, y fue una de las pocas jugadoras que cumplió a cabalidad funciones ofensivas, haciendo pases precisos, buscando la profundidad en el juego y enlazando en forma adecuada a las líneas de mediocampo y ofensiva. Además de marcar el único gol de Chile en los Juegos, Karen se mostró como una jugadora solidaria y con mejor fondo físico, lo cual le permitió moverse y desdoblarse por diversas zonas del campo de juego.

De las llamadas referentes del seleccionado chileno femenino, tanto Christiane Endler como Carla Guerrero fueron de menos a más. Tiane se vio algo errática ante las británicas, mientras que ante las canadienses tuvo complicidad en el primer gol y fue débil en la salida en el segundo, pero ante Japón volvió a ser la Tiane de siempre, con al menos siete atajadas decisivas que impidieron la goleada nipona. Por su parte, la “Jefa” lució mejor como líbero que como stopper. Perdió el duelo ante la británica Ellen White y ante la canadiense Beckie quedó a trasmano en la marca, pero como última jugadora en defensa se mostró de gran forma ante las japonesas.

Lo que causa mayor preocupación es que la Roja Femenina es una selección SIN GOL. Considerando los partidos tanto del Mundial de Francia 2019 como los de Tokio 2020, Chile ha marcado tres goles, pero solo uno de ellos, el de Yanara Aedo ante Tailandia, fue producto de una construcción individual o colectiva, los otros goles los marcó uno la Cote Urrutia, a medias con una defensora tailandesa, y el restante fue el penal de Karen. Hay un déficit no solucionado en cuanto a la construcción de juego, a la generación de jugadas y al juego en base a la técnica en velocidad, el toque corto y el juego asociado, y por sobre todo, no se vio un enlace entre mediocampo y ofensiva, muy separadas y divorciadas. Chile se creó en tres partidos, solo seis ocasiones de gol, dos por cada encuentro.

Esta selección necesita rostros nuevos y el regreso de jugadoras que no figuraron en el actual proceso. Ámbar Soruco, la mejor lateral derecha del Torneo Nacional, no estuvo considerada e hizo mucha falta una jugadora de su calidad en la defensa; Claudia Soto es una de las futbolistas con mejor remate a distancia, siendo un arma fundamental para vulnerar las defensas contrarias, pero recién volvió al fútbol después de un receso; Bárbara Santibáñez es, a mí juicio, la mejor futbolista chilena en cuanto a técnica en velocidad se refiere, algo que sostengo hace más de diez años, y por algo juega en el extranjero; Gisela Pino está pasando por un gran momento en Colo-Colo, siendo un baluarte en labores de contención. Fernanda Hidalgo puede ser una alternativa válida por el lateral izquierdo; Bárbara Muñoz posee calidad en cuanto a desdoblamiento de funciones se refiere; y muchos están pidiendo el regreso de la legendaria goleadora, María José Rojas, gran ausente en este proceso y que sigue haciendo goles en tierras australianas.

Pero también quienes comandan este proceso necesitan dirigir su mirada más allá de las canchas de Santiago. Hay jóvenes figuras que se están abriendo paso en el fútbol femenino, como Melany Letelier (Antofagasta), Katerin Cubillos (Iquique), Cristina Julio (La Serena), Elisa Pérez y Javiera Díaz (Fernández Vial), Sol Morales (Audax), Carla Pérez y Macarena González (U.Católica), Franchesca Caniguán (U.de Conce), Milenka Pavez, Carolina Pezoa y Belén Bustos (Everton). Quiero elogiar el nombre de Krishna Cabrera, la volante 10 de Everton, talento puro, claridad y visión de juego, profundidad y gran juego con y sin balón, tal vez sea la futura volante creativa de la Roja Femenina.

Por último, me extrañó profundamente que ninguna futbolista de Palestino haya estado considerada en este proceso, siendo que hay por lo menos siete jugadoras de gran nivel, como la defensa Carol Ardiles, la polifuncional Javiera Olivares, la renacida y talentosa Melissa Espina, las veloces e incisivas Katya Ponce y Candy Schenke, Yessenia Huenteo, una altenativa más que válida en ofensiva, y por sobre todo, una goleadora letal y experimentada, la gran Luly Riquelme, hoy capitana y líder de las árabes.

5-. MASIFICACIÓN, DIFUSIÓN Y COBERTURA.

Cada día, el Fútbol Femenino en Chile gana adeptos y seguidores. Son muchas niñas las que, desde temprana edad, desean practicar este deporte, sin miedo a ningún estereotipo. Es una oportunidad que la clase política en nuestro país no debe desperdiciar. Es tarea primordial para la élite que dirige nuestro país MASIFICAR la práctica del Fútbol Femenino en nuestro país. No solo en los clubes deportivos, sino también en los diversos colegios, escuelas y liceos donde el deporte tiene presencia en los talleres que se realizan, en especial, cada fin de semana. Esto no solo reforzaría el gusto por practicar un deporte que de a poco está logrando mayor admiración, también tendría efectos positivos para la salud de nuestras niñas, les permitiría una mejor salud, desarrollo y evolución física, y ayudaría a combatir flagelos como el sobrepeso y enfermedades como la diabetes. Sin embargo, esto depende mucho de la voluntad de las autoridades, y bien sabemos que el deporte para los políticos tanto de derecha, del centro y de la izquierda, junto con la salud y la educación, es un tema incómodo, un cacho, ya que en nuestro país se privilegia la economía incluso en tiempo de pandemia, y para ellos es mejor tener gente comprando en un mall que personas practicando deporte, caminando o haciendo ejercicios en una cancha, una plaza o un parque.

Para lograr cambiar este estigma, es necesario que la difusión y la cobertura del Fútbol Femenino en Chile sigan creciendo. Hoy en día vemos con beneplácito que se están transmitiendo partidos del Torneo Nacional a través de diversas plataformas, ya sea por streaming, youtube, facebook o twitter, y que existan páginas web que cubran todo lo relacionado con el Fútbol Femenino, ya sea noticias, entrevistas, reportajes y estadísticas de los compromisos que se han jugado. Sitios como Contragolpe, Revista Fut Fem, Ataque Directo y Rumbo a Primera han mostrado interés por difundir el fútbol femenino realizando un trabajo de calidad, y, humildemente, nuestro sitio web www.enelcamarin.cl ha realizado una labor importante en cuanto a las estadísticas de los partidos que se han jugado, estando presentes fecha a fecha, minuto a minuto, informando sobre formaciones, goles, cambios, tarjetas y todas las incidencias que suceden fecha a fecha, siendo un recurso fundamental para la visualización de su desarrollo y evolución como deporte.

Sin embargo, aun los grandes programas radiales y televisivos no están interesados en difundir ni menos cubrir al fútbol femenino chileno y sus protagonistas. No se transmiten partidos en televisión abierta ni en cable, TNT Sports no se interesa tampoco en el tema, y la gente no tiene los recursos par adquirir DirecTV, un servicio que de por sí es oneroso. Mientras que los grandes conglomerados radiales, ADN, Cooperativa, Bio-Bio y Agricultura casi no destinan minuto alguno al desarrollo del campeonato ni emiten noticias sobre todo lo que gira alrededor de él, no saliendo de la trilogía Colo-Colo – U.de Chile – U.Católica, o destinando tiempo completo a temas para muchos sin importancia, tales como el lío Lautaro – Fernández Vial. Se interesan solo por la noticia del momento, pero no por hacer hincapié por la realidad de este deporte en particular, ni menos de quienes lo componen. ¿Acaso sabrán Los Tenores o Al Aire Libre de que solo se juega una división en el Fútbol Femenino Chileno, que otra división “duerme” hace dos años y que no hay divisiones inferiores ni entrenando ni jugando?

Es nuestra tarea entonces que nuestra difusión y cobertura logre cambiar aquella imagen de “un mundo cerrado” que tiene el Fútbol Femenino Chileno. Nuestras jugadoras no son un grupo de amigas que se juntan para jugar a la pelota, son DEPORTISTAS que juegan por un anhelo, un sueño, un objetivo personal y grupal, que es la búsqueda de un logro que va más allá de un trofeo o una medalla, es la satisfacción de poder practicar el deporte que las hace felices, que les permite conocer gente, sociabilizar, descubrir nuevas realidades, desarrollarse física y mentalmente, madurar, congeniar. Tal vez a nuestras muchachas les hace falta confiar más en los medios que antes les habían dado vuelta la espalda, porque son estos medios, aunque fuesen pequeños, humildes y sin tantos recursos, los que con cariño, respeto y admiración, serán quienes las muestren al mundo futbolero y que éste las conozca y comiencen a emitir sus nombres, como a Tiane, como a la Jefa, como a Karen o la Cote.

Como ustedes pueden ver, la tarea es titánica, y depende mucho de la voluntad de personas que pertenecen a los estratos más altos tanto de la política como del deporte. Necesitamos un fútbol femenino profesionalizado, competitivo, desarrollado, difundido y realizado, para así poder así alcanzar a las estrellas clase A que se encuentran en Europa, Norteamérica y Japón. No es una tarea fácil, existen muchos obstáculos, pero el único deporte colectivo que clasificó a los Juegos Olímpicos de Tokio se merece un sitial tan importante como lo tiene el Fútbol Masculino. La meta no es ser recibidas por el Presidente Piñera ni mostrarse en el balcón de La Moneda, como lo pidió la relatora Rocío Ayala. Eso para una deportista no significa nada, sino pregúntenle a Las Marcianitas Campeonas mundiales de Hockey Patín en el 2006 si su vida mejoró o si las condiciones del Hockey Patín mejoraron. Las metas que se deben forjar desde ahora en adelante son más importantes que recibir el saludo de un político, son proyectar este deporte hacia lo más alto, hacia la excelencia y el reconocimiento mundial. Así nuestras Guerreras tendrán el premio que realmente se merecen, algo más valioso que un trofeo de metal o un triunfo moral.