Por Rodrigo Molina (@Rodmol7)

Estimado Sr. Gabriel Boric Font:

Junto con saludarle, permítame por favor, desde mi humilde tribuna, felicitarlo por su gran triunfo en las urnas obtenido el día de ayer domingo 19 de diciembre. Fue un proceso duro, complicado, donde pudimos palpar con inquietud una realidad que creímos erradicada desde hace muchas décadas, un Chile polarizado, donde nos vimos enfrentados a posiciones que denostaban odio, falsedad y otros elementos que propiciaban separación entre compatriotas que viven en una sociedad que necesita entenderse, comunicarse y comprenderse para avanzar y progresar. A pesar de aquello, su proyecto logró vencer, y fue el triunfo de la esperanza sobre el miedo y la mentira, esperanza de que serán cuatro años en que los derechos más esenciales de todas y todos serán respetados y defendidos por un Estado que garantice el bienestar, más allá de lo que digan los fríos números de una macroeconomía alejada de la realidad cotidiana que vivimos a diario.

Como un conocedor, más que un especialista, de la realidad del fútbol femenino en Chile, debo reconocer fehacientemente que usted fue el único candidato que en su programa de gobierno le dio importancia a nuestro querido y nunca bien ponderado balompié femenil. Me provoca entusiasmo leer en su programa, sus ideas acerca de la llamada “Cultura en Movimiento”, lo cual nos permitiría, entre otras cosas, la práctica activa y colectiva de todo tipo de deportes, un mayor contacto con la naturaleza, y una educación física más cercana a la realidad de una formación integral en nuestras niñas y adolescentes en cuanto a la construcción de hábitos de vida activa, la erradicación de flagelos que afectan su salud como el sobrepeso, y el reconocimiento de diversidades que superen la práctica tradicional de cada tipo de deporte que logren hacer congeniar lo recreativo, lo lúdico y lo competitivo.

Es menester para el mejoramiento de la realidad del fútbol femenino en Chile, que nuestro deporte se promueva en los diferentes establecimientos educacionales de nuestro país, con la prosecución de talleres deportivos activos tanto en la enseñanza teórica del balompié como en la práctica en cancha, con el trabajo interactivo en grupos, con la formación de equipos y selecciones, y la creación de torneos a nivel escolar, donde lo recreativo y lo lúdico, aprendido en los referidos talleres deportivos, pueda ensalzarse con lo competitivo.

Fortalecer el balompié femenil en Chile involucra una responsabilidad de muchas y de muchos. El segundo aspecto importante para favorecer el desarrollo del fútbol femenino en Chile, es reforzar una adecuada cobertura, difusión y promoción de nuestro deporte, con el objetivo que deje de ser un círculo cerrado, sino que sea una realidad abierta para toda persona que, con vocación y motivación, promueva con entusiasmo su realidad a través de la información objetiva y veraz. Esperamos contar con el apoyo del Estado, a través de sus respectivos departamentos ministeriales, subsecretarías y otros, para que no solo los grandes medios, sino también los medios emergentes, los medios pequeños y los medios independientes, puedan cumplir adecuadamente con el rol de cubrir, difundir y promover y difundir al fútbol femenino en Chile, con tal de que deje de ser un círculo cerrado, sino una realidad abierta a todas las personas, mujeres y también hombres, que deseen ser partícipes de su desarrollo a través de un trabajo profesional y vocacional con la motivación y el incentivo de ayudar a hacer progresar nuestro deporte.

Sin embargo, la lucha principal del fútbol femenino en Chile es su profesionalización. Hoy en día, solo el 4% de nuestras jugadoras tiene contrato, y el 15% recibe algún tipo de ayuda económica, mientras que el resto de las futbolistas practica y juega solo por el amor a la camiseta. Reconocer a nuestras futbolistas como deportistas de alto rendimiento y como trabajadoras, podría acelerar en un corto o mediano plazo el tema de que cada jugadora, tanto de primera división como de ascenso femenino, tenga su respectivo contrato de trabajo que le garantice aspectos como la seguridad ante cualquier accidente o lesión, la integridad y la dignidad de nuestras futbolistas, con sus respectivas cotizaciones, recibiendo aportes en bonos de locomoción y colación y gozando de una implementación e infraestructura adecuada a un deporte de alta competencia, entre otros aspectos a considerar.

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Es por todo esto, que el Estado debe trabajar en conjunto (no intervenir, ojo) con los entes federados del fútbol de nuestro país para fortalecer su gestión. Es un asunto complicado por el carácter privado que tiene hoy en día el sistema que rodea a la ANFP y la presencia de sociedades anónimas en ella. El fútbol femenino debe dejar, necesariamente, de tener un carácter amateur, relacionarse o pertenecer al fútbol joven porque son realidades diferentes, o, sencillamente, dejar de una vez por todas de ser el patio trasero de cada institución. Es necesario reformar la Ley de Sociedades Anónimas para permitir el resurgimiento de clubes y corporaciones sin fines de lucro, y disminuir la presencia de aquellos administradores que ven al fútbol como una instancia para hacer negocios. El fútbol femenino en Chile debe visualizarse como una instancia para hacer inversiones que vayan en beneficio de todas las deportistas que diariamente hacen esfuerzos para poder hacer lo que realmente les gusta, jugar fútbol.

El componente socioeconómico y cultural que rodea al fútbol femenino en Chile es una realidad latente. Nuestras jugadoras no gozan de las mieles del fútbol masculino, con contratos millonarios, difusión a través de todos los medios de comunicación, publicidad, marketing, campañas globales, transferencias y negocios con representantes. Quienes practican fútbol femenino en Chile pertenecen a sectores medios y bajos en su gran mayoría, y son personas de esfuerzo y sacrificio diario, que tienen que trabajar y estudiar para poder emerger dentro de una sociedad cada vez más competitiva, y por ende, colaborar y ayudar a sus familias con el sustento diario, y/o estudiar para poder progresar en la vida obteniendo un título profesional. Ellas deben cancelar su pasaje en locomoción, desayunan y almuerzan a la carrera, destinar dineros para comprarse sus implementos como zapatos de fútbol, buzos, petos, medias o camisetas porque su club no invierte lo necesario en este punto. Se viven más vaivenes que alegrías, pero nuestras jugadoras ven al fútbol femenino como un paso importante en sus vidas para poder cumplir sus sueños personales que, al estar con otras compañeras por una o más temporadas, se convierte en un sueño colectivo. La dimensión social y cultural del fútbol femenino en Chile es muy importante, porque nuestras jugadoras desean emerger de la realidad actual que viven y superarse en lo personal, avanzando en la vida hacia otras categorías y adquiriendo roles y status que exigen mayores responsabilidades.

Estimado Sr. Boric, sus ideas me entusiasman, su programa de gobierno me provoca un sentimiento de esperanza, y espero, sinceramente, que cada una de las cosas que usted plantea se pueda cumplir en los plazos señalados por la duración de su futuro gobierno. Usted fue el único de todos los candidatos, considerando primera y segunda vuelta presidencial, que consideró en su programa la presencia del fútbol femenino como un ente importante a ser considerado. Es más, su contendor, el Sr. José Antonio Kast, ni siquiera mencionó al deporte como eje principal de su programa, apuntando solo al peligro de las barras y considerarlas como grupos fuera de la ley. Nuestras futbolistas, y todos aquellos que giramos en torno a este hermoso deporte: técnicos, médicos, psicólogos, periodistas, comunicadores, apoderados, hinchas y dirigentes, agradeceremos de antemano su presencia activa en el desarrollo de nuestro deporte. Se que es difícil por las múltiples tareas que usted tendrá a partir de marzo del 2022 y porque tendrá que lidiar a diario con una realidad marcada por la libre competencia y el mercado.

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Si usted considera al deporte como un derecho social e inalienable, y como un eje fundamental del Estado, al igual que la educación, la salud, la cultura y la justicia, tendremos la tranquilidad de que nuestras esperanzas, sin duda, serán satisfechas.

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