“El Fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo”. Diego Armando Maradona, el día de su retiro.

Por Rodrigo Molina (@Rodmol7)

Esta es la última columna de nuestra página en este año 2021, con la satisfacción de haberla redactado después de haber reconocido a las mejores de los Torneos 2021, como así también después de haber destacado a quienes han contribuido a la difusión, cobertura y promoción de nuestro deporte.

El año pasado señalé que me sentía orgulloso de haber vuelto a cubrir Fútbol Femenino después de 10 años, en donde por razones laborales o por haberme encargado de cubrir otras divisiones del Fútbol Chileno, como la Segunda División Profesional desde su creación en el 2012, me mantuve alejado. Gracias a nuestro sitio web, pude volver a cubrir el Femenino desde el 2020, con la idea de realizar un trabajo lo más profesional posible, considerando el tema de la Pandemia y las restricciones sanitarias existentes.

Este 2021 nos dimos la tarea de construir una base de datos sólida en base al rendimiento de nuestras jugadoras, su presencia en cancha, minutaje y porcentajes realizados, con lo cual logramos armar un sistema valioso como consulta que pudiese ser utilizada por los demás medios como elemento sustantivo de sus respectivas labores. También nos preocupamos de elaborar fichas técnicas de cada partido, y para aquello nos dimos la tarea de indagar información en diversos medios informativos, como así también grabar partidos transmitidos online para recoger la información respectiva en cuanto a formaciones, minutos jugados, goles, cambios, tarjetas amarillas y rojas, para poder desglosar posteriormente los respectivos porcentajes de rendimiento.

Me siento orgulloso de haber puesto un granito de arena para la difusión y promoción de la Primera B Femenina (hoy Ascenso Femenino), la cual se encontraba postergada desde el año pasado. Nos alegró que el derecho de competencia de cada uno de los clubes se pudiese cristalizar en un Torneo, aunque corto, fue muy competitivo, y pudimos cubrir la mayoría de los partidos, entre ellos los más importantes que coronaron el ascenso de Huachipato y O’higgins.

Nuestra intención como sitio web fue entregar un punto de vista objetivo, analítico y crítico acerca de las diversas áreas que comprenden la realidad del Fútbol Femenino Chileno. Nos causó felicidad la clasificación histórica de la Selección Chilena a los JJ.OO. de Tokio, y nos sacrificamos en levantarnos temprano para que, en plenas madrugadas de invierno, presenciar los partidos de la Roja Femenina ante colosos como Gran Bretaña, Canadá y Japón. Planteamos una mirada de aquella expedición como una experiencia enriquecedora de aprendizaje, que pudiese contribuir a que el balompié femenil chileno ascendiera de categoría.

Mis análisis fueron respetuosos hacia la figura de la mujer como esencia, en cuanto a su rol de deportistas, sus logros y sus rendimientos, utilizando la crítica como elemento de construcción, buscando la objetividad en forma permanente y haciéndoles ver que el fracaso también es parte de su vida y de su desarrollo, con el objeto de que aquellas experiencias les permitiesen mejorar en el tiempo sus falencias y contribuir a futuros logros deportivos. Nuestro énfasis, en busca del bien común, fue realizar un trabajo independiente y profesional, sin favoritismos ni elogios desmedidos.

Quisimos poner un granito de arena en el camino de la búsqueda de mejores condiciones para nuestras futbolistas, avanzar hacia la profesionalización, hacia la lucha por contratos adecuados y mejores condiciones laborales, que cuenten con infraestructuras adecuadas, con indumentarias de calidad y que cada institución pudiese contar con cuerpos técnicos, médicos y psicológicos adecuados a su desarrollo como futbolistas. El primer paso dado por la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, con la aprobación unánime del Proyecto de Ley sobre la Profesionalización del Fútbol Femenino en etapas graduales hasta que todas las jugadoras tengan contratos, sean reconocidas como trabajadoras y perciban remuneraciones, bonos y otras regalías económicas, considerando incluso al Fútbol como un Deporte de alto riesgo. Agradecemos desde esta tribuna a las diputadas Érika Olivera y Marisela Santibáñez por tan noble causa, como así también elogiamos a las directoras de ANJUFF Chile.

Sumado a lo último, queremos reiterar nuestras felicitaciones al Presidente electo, don Gabriel Boric, y expresarles nuestra esperanza de que él en su Gobierno haga lo posible por ayudar a que el Fútbol Femenino Chileno se desarrolle en forma justa, tal como él mismo lo expresase en su Programa.

El 2021 para el Fútbol Femenino Chileno marcó una etapa ensalzada con la esperanza de cambiar su realidad. La Selección Chilena Femenina pasó por distintos vaivenes, desde la experiencia enriquecedora de haber representado al país en los Juegos Olímpicos, un período de retroceso marcado por los tropiezos ante Uruguay y Colombia, lo cual obligó a reaccionar al cuerpo técnico encabezado por José Letelier y hacer algunos cambios a su sistema, modificando su esquema de juego, reincorporando a figuras como María José Rojas que son líderes positivas para el grupo, y potenciando gradualmente la renovación de jugadoras que le pueden otorgar aire fresco a la Roja Femenina. Esto se trasuntó en un positivo rendimiento de Chile en el cuadrangular de Manaos, Brasil.

El Campeonato de Primera División Femenina continúa estancado. Ya hace seis años que son los mismos cuatro equipos que compiten por el logro máximo, y a pesar de que elencos como Fernández Vial, Universidad de Concepción, Everton y Antofagasta mostraron progresos tanto en lo deportivo como en lo administrativo, los equipos que más invierten, Universidad de Chile, Santiago Morning, Colo-Colo y Palestino, fueron los que lucharon en las etapas finales para quedarse con el título de Campeonas, algo que se arrastra desde el 2015.

El 2021 marcó el regreso de la Primera División B, ahora llamada Ascenso Femenino, después de un año y medio sin competencia. No hubo partido que no fuera entretenido y emocionante, fútbol femenino en su estado puro, con muchos goles, jugadas ofensivas, pierna fuerte y compañerismo entre las jugadoras de sus equipos y respeto con sus rivales. Quien mejor jugó al fútbol, Huachipato, se quedó con la corona de Campeonas, sin desmerecer el aguerrido fútbol de un O’higgins de Rancagua que nos mostró también una interesante línea futbolística.

Pues bien, en las últimas semanas ha surgido la necesidad de responder a una pregunta que parece ser el Santo Grial de nuestro balompié femenil: ¿El Fútbol Femenino Chileno vende o no vende?

En lo personal, pienso que el término “vende” está mal empleado. Esa búsqueda tan nefasta del chileno de economizar todo, hasta las palabras, se ajusta mucho a estos tiempos posmodernistas y libremercadistas en que todo es compra y venta, oferta y demanda, hasta los derechos más esenciales de nuestra sociedad, como la educación, la salud, la cultura e incluso la justicia. El deporte no escapa a aquella realidad. En mi opinión, debería decirse “¿El Fútbol Femenino Chileno atrae o no atrae, convoca o no convoca, entusiasma o no entusiasma?”

Si nos atingimos a la terminología de vender o no vender, claro que el Fútbol Femenino Chileno vende, sobre todo si tomamos en cuenta lo realizado por la Selección Chilena que convoca a mucha gente, expectante por su rendimiento y sus logros, o la final jugada en el Santa Laura entre la U.de Chile y Santiago Morning, con 10.000 personas, un espectáculo hermoso, los dos mejores equipos del Campeonato y muchos medios de comunicación presentes cubriendo y difundiendo aquel momento importante del Femenino. Y es aquí donde quiero hincar el diente: El Fútbol Femenino Chileno vende gracias a las propias futbolistas, al esfuerzo constante de sus equipos por superarse y progresar, a sus hinchas, a los padres, madres, familiares y apoderados de las jugadoras, y por supuesto, a los medios de comunicación que transmiten y promueven sus partidos y actuaciones. Esta realidad se contrapone con lo que piensan muchos de los dirigentes que aún miran al Femenino como si fuera el patio trasero del Fútbol Profesional, algo que solo supone gastos y no realizan ningún tipo de inversión que contribuyan a engrandecer y fortalecer a sus propias ramas femeninas. Para ellos, el Fútbol Femenino no vende.

Porque aquella realidad aún nos golpea fuerte en el rostro, y los ejemplos son variados. Hoy existe solamente un 4% de futbolistas con contrato, un 15% de futbolistas con ayuda social mientras que el resto juega por un sándwich y una bebida. No habría partidos definitorios jugándose en canchas de complejos y no en estadios principales como debe ser acorde a la definición por un ascenso, no habrían futbolistas rogando por ayuda para un bono de locomoción o de colación, no pasaría lo de Everton y la demanda de cuatro jugadoras por despido injustificado, no hubiese pasado lo de Wanderers y su triste descenso producto del abandono de su dirigencia, no hubiese pasado lo de Deportes Temuco, cuyas jugadoras sufrieron la desidia no solo de sus dirigentes, sino también de su comunidad y de los medios de prensa (salvo UFRO y en particular del periodista Francisco Hermosilla que siempre acompañó a las albiverdes), no habrían futbolistas que se tengan que retirar para privilegiar sus estudios o dedicarse exclusivamente a trabajar, y lo más triste, no habrían futbolistas con depresión o que se hayan suicidado por falta de oportunidades o de un adecuado tratamiento psicológico.

Para su conocimiento, hay tres futbolistas femeninas que cometieron suicidio en estos últimos 20 años, dos futbolistas femeninas que murieron de cáncer y no tuvieron los recursos necesarios para paliar su enfermedad, o futbolistas que se han tenido que retirar de la actividad por sufrir depresión. ¿Ustedes saben que actualmente hay una futbolista de Wanderers que sufre una grave enfermedad y que ha tenido que costearla haciendo rifas?, ¿O las mismas futbolistas wanderinas saliendo ellas a buscar sponsors debido al escaso apoyo de su mandamás Reinaldo Sánchez? Entonces cuando leo o escucho a algunas personas señalar que es mentira que las futbolistas femeninas en Chile juegan por amor a la camiseta, es algo que realmente me causa estupor.

Imagen

El Fútbol Femenino Chileno aún no ha logrado, en más de 10 años, y ante los ojos de la sociedad común, cambiar su prisma de ser un círculo totalmente cerrado, que no se abre hacia nuevos integrantes, puntos de vista y perspectivas diversas. Nos da la sensación de que es un mundo aparte, en donde las futbolistas aún no están preparadas ni para la crítica ni para el análisis, muchas de ellas que son tomadas como “ataques personales”, sin la capacidad de comprender, a través de la lectura de las columnas de opinión y editoriales, que aquellas críticas contribuyen al enriquecimiento personal y futbolístico de ellas.

Lamento profundamente que otros medios, con mayores recursos, orienten su labor a restarles espacio a medios pequeños e independientes, como el nuestro, que desean cubrir, difundir y promocionar a nuestro querido balompié de mujeres. Los monopolios de información nunca han contribuido a mostrar la verdad o la realidad de acontecimientos, procesos y elementos importantes en el desarrollo de una sociedad o de los pilares de la misma, sino más bien, provocar una percepción errada de las mismas a partir de una visión sesgada de aquella realidad, es decir, la falta de rigor periodístico y de un enfoque adecuado para entender y comprender la realidad que estamos percibiendo y viviendo a diario. Es verdad que vivimos dentro de un modelo marcado por la Libre Competencia, pero para poder imponerse como medio, creo que es necesario utilizar buenas artes, armas nobles que te permitan obtener credibilidad ante los ojos del mundo. Al parecer, para algunas personas es conveniente mantener todo tal cual está, con un conservadurismo digno de posiciones extremas, radicales y fundamentalistas que se apegan a lo estrictamente normado, y que piensan que el Fútbol Femenino debe ser algo cubierto y difundido solo por mujeres y no por hombres, sin importar su experiencia, conocimiento y sabiduría, constituye un ejemplo de lo antes señalado.

Nosotros no tenemos competencia ni nos interesa competir con nadie. Nuestra labor está enfocada hacia lo estadístico en el fútbol, y con mucho orgullo debemos decir que somos EL SITIO ESTADÍSTICO MÁS IMPORTANTE DEL FÚTBOL CHILENO. Nuestro objetivo no solo es la cobertura del Fútbol Femenino Chileno, sino también de todas las divisiones del balompié federado nacional, ya sea profesional o amateur. Con esfuerzo, esmero, vocación, motivación y entusiasmo, las más de 25 personas que colaboramos en EEC no tenemos más interés que colaborar con el bienestar, crecimiento y desarrollo de nuestro fútbol, sin ningún tipo de lucro en relación al mismo. Aprendimos de un gran maestro, como es el periodista Leonardo Burgueño, que podemos analizar y tener opinión y crítica a partir del estudio y manejo de una base de datos, y podemos decir, con orgullo, que somos primera referencia o primera fuente de muchos otros medios periodísticos nacionales e internacionales.

Lamento, igualmente, que el enfoque periodístico de algunos medios esté centrado en el “amiguismo”. Nuestro plan de trabajo no consiste en buscar amistades u otro tipo de relaciones ni crear un círculo cerrado. Nuestra intención es promover la cobertura y difusión del Fútbol Femenino Chileno de la forma más objetiva y profesional posible, aunque sea con recursos mínimos. El amiguismo solo crea soberbia, desvía el enfoque de tu labor, promueve la falta de rigor y convierte a las figuras en seres intocables y no susceptibles de ser analizadas y/o criticadas.

Me importa un carajo que existan medios o personas que me enrostren en la cara que ellos son mejores que uno. A mí, en lo particular, no me interesa el conflicto barato y sin sustento con aquellos que utilizan esos recursos para imponer sus objetivos. Nosotros como EEC, como igualmente lo han hecho otras personas y medios que tienen el noble objetivo de promover y difundir nuestro querido y nunca bien ponderado Fútbol Femenino, nos interesa enfatizar nuestros actos para el bien de nuestras futbolistas, de nuestras deportistas. Como te lo enseñan en la Universidad desde el primer día: “alcanzar la objetividad en búsqueda de la verdad”. Todo lo que hemos cubierto y difundido son acciones positivas para las mujeres que giran en torno a nuestro querido deporte.

Nuestra Constitución Política actual garantiza inalienables derechos de las personas. En su Capítulo III, entre otras defensas de los derechos individuales de las personas, nuestra Constitución promueve lo siguiente, entre otras cosas:

– 12º La libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa, en cualquier forma y por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan en el ejercicio de estas libertades, en conformidad a la ley, la que deberá ser de quórum calificado. La ley en ningún caso podrá establecer monopolio estatal sobre los medios de comunicación social.

– 16º La libertad de trabajo y su protección. Ninguna clase de trabajo puede ser prohibida, salvo que se oponga a la moral, a la seguridad o a la salubridad pública, o que lo exija el interés nacional y una ley lo declare así. Ninguna ley o disposición de autoridad pública podrá exigir la afiliación a organización o entidad alguna como requisito para desarrollar una determinada actividad o trabajo, ni la desafiliación para mantenerse en éstos.

La libertad de expresión es la libre manifestación de las ideas, pensamientos, opiniones, etc., que constituyen uno de los factores indispensables para el progreso cultural y social. Tenemos ese derecho porque lo dice la Constitución y además este derecho no es negociable. Por otro lado, toda persona tiene derecho a la libre contratación y a la libre elección del trabajo con una justa retribución. Se prohíbe cualquiera discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal, sin perjuicio de que la ley pueda exigir la nacionalidad chilena o límites de edad para determinados casos.

En el día de ayer cubrimos la final por el segundo ascenso desde Tercera División A a Segunda División entre Real San Joaquín y Provincial Ranco. Todo fue armonía y alegría, y nos dio gusto leer en nuestras redes sociales como nos felicitaban por nuestra cobertura. Entre otras cosas nos tildaron de “Cracks”.

Fue un año 2021 de sabores dulces, donde recibimos elogios y parabienes por nuestra labor abnegada y sin fines de lucro. Por otro lado, percibimos el gusto agraz de ser ninguneados por gente que no comparte nuestra forma de trabajar y que desea monopolizar el medio para poder sacarnos del camino, sin importar los recursos a emplear.

En lo personal, tuve la enorme satisfacción de cubrir eventos importantes como la consagración de Coquimbo Unido en Primera B, de Deportes Recoleta en Segunda División, de Trasandino y Real San Joaquín en Tercera División A y de Colegio Quillón y de Unión Compañías, mientras que en el Femenino pude cubrir aquella maravillosa final que consagró Campeona a U.de Chile, además de los emocionantes ascensos de Huachipato y O’higgins.

Pero también fue el año en que me trataron de “maldito misógino” o de “machista de mierda”, solo porque critiqué, con argumentos futbolísticos, la mala actuación de una futbolista en un partido amistoso de la Roja Femenina. Y lo peor, que dichos insultos fueron proferidos por una colega de profesión.

2021 se acaba con una última realidad: “En el periodismo deportivo, un (a) amigo (a) te ve como un rival”.

El Fútbol Femenino Chileno no nada sobre un mar de rosas. Aún hay mucho por hacer.

FELIZ 2022 PARA TODAS Y PARA TODOS USTEDES.

Agradecimientos a mi amiga @ProfHelix24 por las ilustraciones que ayudaron a transmitir la realidad de esta editorial.