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FÚTBOL FEMENINO

El Gran Debate (by ProfHelix24)

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Written by @Rodmol7

Ilustrated by @ProfHelix24

Uno de los temas que ha provocado expresar diversos puntos de vista es aquel en donde se dice que “el fútbol femenino chileno vende”. Si bien es cierto que respetamos todas las opiniones y posiciones sobre este tema, hemos sido claros desde un principio en cuanto a manifestar una postura contraria hacia aquella frase y su contexto.

Antes que todo, no compartimos que se asuma un criterio economicista hacia lo que debe ser y debe representar un deporte. Para nosotros, esto no se trata de un bien de consumo que deba regularse de acuerdo a las leyes de la oferta y la demanda, sino que el fútbol, como todo deporte, debe ser un pilar fundamental del estado, y que sea parte esencial de una nación, así como la educación, la salud, la cultura, las costumbres, las tradiciones y la justicia como derechos de las personas.

La profesionalización del fútbol femenino es un derecho adquirido por y para nuestras jugadoras, pero bien sabemos que es un proceso paulatino que deberá cristalizarse en un mediano plazo. A los cuatro equipos considerados “grandes” del fútbol femenino (U.de Chile, Santiago Morning, Colo-Colo y Palestino), se están uniendo nuevas instituciones con proyectos que buscan profesionalizar y potenciar a sus ramas femeninas, como son los casos de Fernández Vial, que ha podido conformar un plantel con bases sólidas, y Universidad Católica, que ha iniciado un proceso de profesionalización paulatina desde una organización estructural que apunta a transformar a su rama femenina en una de las más fuertes de Sudamérica. Deportes Puerto Montt está llevando a cabo una campaña de captación de recursos bajo el alero del lema “nunca más solas”, y ya ha podido hacer que dos de sus jugadoras hayan firmado sus contratos de trabajo.

Mas, ¿qué sucede con el resto? Sabemos que las demás instituciones comenzaron sus pretemporadas con miras a la Temporada 2022 de la Primera División Femenina, pero desconocemos totalmente cuáles son sus proyectos de profesionalización de sus planteles y en qué han avanzado sobre el tema.

La Roja Femenina ha contribuido en demasía a despertar el interés de la hinchada futbolera de nuestro país hacia el Fútbol Femenino, gracias a su gran campaña e importantes logros, pero aquello está lejano con la realidad de un torneo nacional estático y poco atractivo, ya que desde hace siete años son los mismos cuatro equipos que luchan por el objetivo principal que es el Campeonato. Es cierto que en la final del torneo 2021 fueron más de 10 mil personas, pero usted podría preguntarse ¿cuántas personas van a un partido de la fase regular? ¿Cuál es el promedio de asistencia de público por equipo, 10, 50, 100 personas? Incluso hay equipos que no juegan en su estadio principal, sino en canchas aledañas.

Ni siquiera tenemos conocimiento acerca de los proyectos de profesionalización en los clubes del Ascenso Femenino, del cual ni siquiera tiene una fecha tentativa de inicio ni un proyecto de Torneo. Gran parte de estas instituciones aún tienen un carácter amateur y están por cumplir con las bases en cuanto a tener una rama de fútbol femenino y participar del Torneo de Ascenso. Inclusive, algunos equipos prestan su nombre y son representados por otras instituciones que no pertenecen a la ANFP, previo convenio establecido anteriormente, como son los casos de “Unión Araucanía”, que compitió con el nombre de Magallanes el año pasado, o de Barnechea, que estará representado por el club “Javiera Carrera”, de El Monte.

El Fútbol Femenino Chileno atrae, convoca, pero NO VENDE. Nuestras futbolistas están lejos de gozar de las mieles del Fútbol Masculino, con sueldos millonarios, estadios con público masivo y apoyos económicos gracias al merchandising y la publicidad. Aún existen penurias, esfuerzos, sacrificios, jugadoras que aún deben desdoblarse entre trabajar, estudiar y jugar, o renunciar a esto último para privilegiar su futuro, futbolistas que deben costear en forma particular el tratamiento de sus lesiones, sus gastos en colación y locomoción, sus compras de indumentaria, y no sorprende que hayan futbolistas que queden en el camino a pesar de su calidad positiva como deportista.

Los tres equipos que descendieron el año pasado respondieron a la desidia y a una gestión nefasta de sus ramas. Deportes Temuco sobrevivió gracias al esfuerzo de familiares y apoderados, pero no pudo evitar el descenso, Cobresal solo aportaba en indumentaria, y su rama femenina competía gracias al acuerdo con la Municipalidad de Puente Alto, pero nada más, y Wanderers sufría por la mala gestión de su anterior directiva que no realizaba inversión alguna en su plantel, y sus jugadoras tenían que costearse todo con tal de cumplir un sueño, incluso hacer rifas para poder costear el tratamiento de lesiones o enfermedades.

Aún hay mucho por mejorar antes de decir que el fútbol femenino chileno “vende”, sobre todo el poder cambiar la mentalidad de sus dirigentes, muy amateur o apegada aún a la ley del mínimo esfuerzo, como así también reestructurar el modelo para poder crear un Torneo atractivo y competitivo, donde nuestras jugadoras puedan disputar más partidos y adquirir, en la práctica, mayores experiencias que enriquecerán su bagaje deportivo y así, igualmente, atraer y convocar a más personas, desde hinchas hasta inversores, que estén interesadas en contribuir a enriquecer a nuestro balompié femenil.

El fútbol femenino chileno no vende por un solo partido, se necesita hacer muchísimo más que eso. Hay que provocar cambios necesarios tanto al modelo organizativo como al sistema de Torneo, para que todos los partidos sean tan importantes y trascendentales como una final.

Algunas personas nos trataron de “imbéciles” por asumir una postura diversa a aquella verdad autoimpuesta acerca de que el fútbol femenino chileno “vende”. La gente no es tonta, es cosa de mirar las redes sociales, y la gente está cansada de que le mientan o que le oculten realidades.

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