jueves, septiembre 24, 2020

La opinión del hincha albiverde, por Miguel Hernández (@MHacheS).

En la víspera de la definición del campeonato de Primera B, el puntero de la categoría, Deportes Temuco, enfrenta el tramo decisivo con una mezcla de sensaciones propias del momento, aunque no de la estadística.

Los números del líder, de cara a las últimas cuatro fechas, son totalmente positivos. La ventaja que mantiene sobre Curicó, segundo en la tabla general, se acortó a siete puntos, pero aún se ve como algo muy difícil de remontar por los torteros. Se debe tomar en cuenta que los de la Séptima región aún deben jugar, entre otros, contra Everton y San Felipe, conjuntos duros de doblegar y con los que perfectamente se pueden dejar puntos.

Sin embargo, el once albiverde que salió a la cancha del Ester Roa de Concepción, parece que olvidó por completo la ventaja que tenía. En su afán por cerrar luego la campaña, evidenció muestras de ansiedad y descontrol que decantaron en una derrota que no esperaba ninguno de los dos mil (o más) hinchas del Pije que llegaron a Concepción.

Los dirigidos de Landeros cargaron con una presión y un apuro innecesarios. Ante los primeros errores del pésimo arbitraje de Claudio Aranda, varios se salieron del partido. Cris Martínez se enfrascó en discusiones con rivales y guardalineas, Canío lo reclamó todo, el mismo Landeros fue expulsado y al final terminamos lamentando una caída que duele, sobre todo porque el equipo jugó muy poco. Casi no llegó con peligro al arco de Limenza y terminó con nueve hombres, a merced de las expulsiones de Canío y el «Kili» González, ambas con roja directa.

No obstante, al contrario de lo que se pudiera ver como algo casi catastrófico, Deportes Temuco perfectamente podría terminar siendo campeón este próximo fin de semana.  Si Curicó pierde ante San Felipe y Temuco derrota a La Serena, la copa -que estará en el Becker- será para el Indio Pije.

Sin embargo, para poder lograrlo, Temuco debe hacer uso de la tranquilidad y paciencia que tuvo cuando derrotó, por ejemplo, a Puerto Montt o a Ñublense. No basta sólo con el ímpetu o las ganas de ganar. También hay que ser inteligentes y tener claro que podemos llegar al entretiempo empatados o incluso perdiendo, pero que aun así podemos terminar ganando. Ni pensar tampoco en lo que ocurra en otra cancha que no sea la del Becker, ya que bastan solo dos victorias –misma cantidad de partidos que restan de local- para alcanzar la gloria, independiente de lo que hagan los demás equipos.

La consigna y la única idea que deben tener en la cabeza nuestros jugadores es que hay que tener tranquilidad ante lo que nos presente el próximo partido. No podemos seguir sufriendo expulsiones innecesarias. No podemos caer en discusiones con el árbitro, porque no las vamos a ganar nunca.

Hay que preocuparse de ganar. De nada más que salir a la cancha, saludar a la hinchada. Jugar a lo que se sabe, aprovechar la necesidad de La Serena de acercarse a la zona de liguilla y disfrutar de la posición inmejorable en la que estamos. Lo demás vendrá solo.

Vamos paso a paso, que si no es ahora, nos quedan tres partidos más.

 

Foto: Óscar Ravanal