El polémico representante y asesor deportivo genera muchos anticuerpos entre los hinchas lilas. Razones tienen de sobra para dudar sobre el trabajo del uruguayo.

Para muchos, es el cáncer del fútbol chileno. Los fanáticos de San Antonio Unido, a través de redes sociales, están enfurecidos con el arribo de Pablo Tallarico, quien se desempeña hoy como asesor deportivo.

No solo eso, sino que también han puesto reparos en la presencia de Johnny Ashwell, ex dirigente de Unión Española, a quien se lo vincula con Jorge Segovia. Cabe recordar que el español fue imputado en Chile por los delitos de cohecho y lavado de dinero en varias universidades, entre ellas la SEK (principal sponsor de los hispanos).

Sobre ambos dirigentes, un grupo en Facebook llamado Hinchas San Antonio Unido se ha manifestado en contra de la gestión de aquellos personajes en el cuadro del timón y la gaviota, especialmente en el caso de Tallarico. Ha encontrado eco en el programa deportivo de Radio ADN y también un expresidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls.

La llegada de Tallarico y Ashwell se habría gestionado gracias a Miguel Díaz, principal inversor en el elenco de la Quinta región bajo una sociedad anónima llamada Lilas.

Las dudas que genera el exportero y actual asesor deportivo del SAU tienen asidero. En 2001, se descubrió que Pablo Contreras poseía un pasaporte falso mientras jugaba en la liga francesa para el Mónaco, con el objetivo de intentar ser extracomunitario. Pablo Tallarico era su representante.

Su historial de planteles despotenciados y compra de porcentajes de pases afectó en mayor o menor medida a los clubes donde trabajó. Ejemplos de ello son Everton, Deportes Antofagasta, Iquique, Melipilla, entre otros. Quizás la única institución donde tuvo una buena impresión a nivel dirigencial fue en San Luis de Quillota.

Pero lo más grave, y por lo cual se culpa en buena parte a Tallarico, es el caso de Deportes Concepción y la concesionaria que regía a la institución. Aunque vendió sus acciones en 2014, se lo considera uno de los grandes responsables de la posterior desafiliación del club. Préstamos en la administración Jadue que nunca llegaron a las arcas del club ni menos devueltos a Quilín fueron el detonante para perder, al menos en el profesionalismo, a uno de los clubes más grandes de la Octava región.

Foto: as.com

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