Por tercera vez desde su renacimiento, el cuadro del ancla nuevamente vive un descenso por deficientes manejos económicos.

Pese a terminar en cancha como subcampeón del Torneo de Transición, el no pago oportuno de sueldos y cotizaciones durante tres meses consecutivos (julio, agosto y septiembre) deja a los “choreros” fuera del fútbol profesional.

Según lo publicado por el periodista Sergio Godoy Acosta -luego ratificado por la ANFP-, el fallo unánime de la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina ratifica lo señalado en primera instancia, cumpliéndose la sanción “al término de la Temporada 2017”.

Este fallo fue asumido por el gerente navalino, Gilberto Ayala, ante los micrófonos de Femenina FM: “económicamente hicimos lo imposible por mantenernos en la categoría. Pagamos, pero con unos días desfasados. Agradezco a los 300 hinchas que iban al estadio, pero con esos 300 era muy difícil seguir”.

Sobre el futuro del elenco de Talcahuano en 2018, habló el presidente del club social, Cristian Ferrada: “Con esto se disuelve el contrato de concesión con la SADP. He consultado a ANFA y harían una excepción para postular a Tercera División, pero para decidir el futuro debemos consultar a los socios”, señaló Ferrada a DeporteMania.

No es la primera vez que Naval sufre por sanciones deportivas. Durante 2005 sufrió el descuento de quince puntos por no presentación del plantel profesional ante Magallanes, nueve por no pago de finiquitos y tres por sueldos impagos. Todas esas unidades restantes finiquitaron su descenso a tercera, luego de caer por 1-0 ante Lota Schwager.

La misma situación sucedió en 2014, también en Primera B. Pese a culminar en duodécimo lugar de la tabla de posiciones y mantener la categoria en cancha, fue denunciado por irregularidades en el pago de cotizaciones provisionales a sus jugadores. Naval descendió de forma administrativa a la Segunda División, categoría en la que jugaba hasta el presente año.

Foto: Octava Pasión