Columna de Huachipato | Victoriano Cerda y Arturo Aguayo: ¿amor a primera vista?

La opinión del hincha acerero, por Richard Vidal Vergara (@richardvidal).

Terminó la telenovela de las elecciones de la ANFP y el ganador fue Sebastián Moreno, cuyo generalísimo fue el egresado de derecho (no abogado), don Victoriano Cerda.

Por cierto, esta coyuntura no tendría nada de extraña, conociendo la influencia que pretende llegar a tener el dueño de Huachipato en el fútbol nacional.

No obstante, debido a la propiedad que “detenta” Cerda en el Acero (aún no se sabe si es el verdadero dueño), lo que más llama la atención en este juego político digno de House of Cards, es que uno de los directores de la lista de Moreno es el expresidente del Club Deportivo Huachipato, don Arturo Aguayo.

Para el que no sabe, la compañía de Acero del Pacífico (CAP) -dada la crisis del acero que impedía financiar el fútbol profesional siderúrgico-  decidió vender el fútbol acerero. Nada fuera de lo normal en una situación así, visto el panorama global del fútbol nacional.

Sin embargo, lo extraño en el cuento es que si bien todos sabían que Huachipato estaba en venta, “nadie”, al menos públicamente, se mostró interesado. El club, reconocido hasta ese instante como una institución ejemplar, campeón el 2012, partícipe activo en torneos internacionales, con una mina de oro en juveniles y una buena infraestructura que se podía negociar para la S.A. que llegó, lo cual auguraba beneficios deportivos y excelentes cifras económicas para el futuro.

Los acereros estábamos preocupados, ya que se nos dijo que era vender el club o la desaparición, pero teníamos la tranquilidad de que por las consideraciones ya señaladas, y el historial de Huachipato, llegaría una muy buena oferta. Suponíamos que habría muchos inversores interesados.

¡Qué equivocados estábamos! Con un tremendo sigilo, se acercó la oferta del grupo liderado por Victoriano Cerda a la mesa del directorio de la usina, el cual venía con unos antecedentes cuestionables (Universidad de la República, Isapre Ferrosalud, Isapre Óptima, etc.). Este grupo se especializaba en tomar el control de  empresas quebradas  y “estrujarlas” hasta que no les quedara nada y dejarlas después. Modus operandis que repitió el señor Cerda al parecer, ya que fue vinculado a  irregularidades en la venta de la Isapre Más Vida.

De esta forma surgen muchas interrogantes. ¿Arturo Aguayo conocía de antes a Victoriano Cerda? ¿Ningún miembro del directorio conocía los antecedentes de este grupo empresarial? ¿Algún miembro del directorio se beneficiaba de la venta a Cerda? ¿Hubo más oferentes? ¿Se ofreció parte de la propiedad a los socios? Me van a disculpar las dudas, exdirigentes acereros, pero ustedes pusieron una cláusula de confidencialidad de un millón de dólares al negocio y ni siquieran fueron capaces de informar a los socios del Club Deportivo Huachipato acerca de cómo iba el proceso de venta y su resultado final.

Esta institución modelo en lo futbolístico se vendió entre gallos y medianoche, pasando por arriba de los socios e hinchas y a un grupo empresarial que no tenía nada de ejemplar. Por tanto, se ve feo que el representante de Huachipato  -por sugerencia de Victoriano Cerda- en el directorio de la ANFP sea Arturo Aguayo, el mismo responsable de la venta del club a un personaje tan misterioso y oscuro como Victoriano Cerda, por lo que cabe preguntarse: ¿qué relación tienen estos personajes? ¿Negocios anteriores, coetáneos o simple amor a primera vista?. Por cierto, el club deportivo también tiene mucho que explicar sobre este hecho en particular.

Llamo a la prensa nacional y regional a investigar el proceso de venta del fútbol acerero. Quizás se puedan encontrar con sorpresas.