viernes, septiembre 25, 2020

La opinión del hincha albiverde, por Miguel Hernández (@MHacheS).

Como si se tratara de un ejercicio de introducción a la Ley de Murphy, todo lo que podía salir mal, salió pésimamente mal. Así fue el debut de Temuco como local en Primera.

Mucho se habló que las condiciones climáticas y el estado de la cancha podían ir en contra de los nortinos, acostumbrados a entrenar y a jugar con temperaturas templadas y en una cancha con características muy diferentes. Sin embargo, fue Temuco quien se sintió traicionado por el estado del campo de juego.

Pero, ¿saben qué? Podríamos llenar y llenar párrafos autoflagelantes con los errores cometidos este fin de semana. Sin embargo, creo que es momento de mantener la calma y darle sentido a la oración que nos repetimos estas últimas semanas: “Temuco ya no es el protagonista de su categoría”. Por ende, nos vamos a encontrar con más derrotas de las que estamos dispuestos a conceder.

Está claro que no es lo mismo perder cuando eres superado en todas las líneas y tu rival te dio un paseo, a perder de la forma en que lo hicimos el domingo, por errores propios. No obstante, de todo se aprende, incluso de tardes bizarras, como la recién pasada.

No me voy a quedar. Es más: quiero olvidar los errores de novato del portero Luis Marín. Quiero olvidar el inexplicable nerviosismo de Orlando Gutiérrez, el innecesario descontrol de Matías Navarrete o la intranquilidad del equipo en general.

Pagamos el noviciado, y de qué manera.

Me quedo con el apoyo y aplauso de aliento que dio la hinchada a Marín luego del primer gol iquiqueño, entendiendo que solo fue un error. Me quedo con los mismos aplausos que bajaron desde la Ñielol, iniciado el segundo tiempo tras el ingreso del resistido por muchos, Matías Donoso.

Me quedo con el ímpetu y el coraje del paragua Cris Martínez y la celebración junto a la barra, que reconoció el esfuerzo del pequeño delantero. Me quedo con el hecho que lo de Iquique fue aprovechar nuestros tres errores y luego hacer tiempo descaradamente en cada ocasión (sí, ganando 3-0 hicieron tiempo).

Ahora toca levantarse y salir adelante, tal como lo hicimos mil veces. Si Iquique con poquito demostró tener la categoría necesaria para la Primera División, Colo-Colo y O’Higgins, nuestros próximos rivales y de visita, suponen palabras mayores.

El técnico Luis Landeros tendrá que saber resolver las variantes en la salida nuestra, cuando nos vemos presionados, así como el repliegue de la zaga rival cuando atacamos. Factores que decidieron el marcador final en este último encuentro.

Esto recién comienza. Por tres errores no vamos a matar a nadie.

¡VAMOS, TEMUCO!

 

Foto: Marco Pinilla